Referencias a Hermes en la Doctrina Secreta de H.P.B.

[:fr]Theodora Timi

hpb 1
Helena Petrona Blavatsky

«Los siete brazos del candelabro de los israelitas, así como los “errantes” de los griegos, tenían un significado mucho más natural y puramente astrológico. De hecho, desde los magos caldeos hasta el escarnecido Zadkiel, todos los astrólogos dijeron en sus obras que el Sol está en medio de los planetas con Saturno, Júpiter y Marte por un lado, y Venus, Mercurio y la Luna por el otro. La línea de los planetas pasando a través de la Tierra, según Hermes simboliza el hilo del destino, es decir, de todo cuanto por el influjo de su acción se llama destino. Pero símbolo por símbolo, preferimos el Sol a un candelabro» ( Sección XXXV «SIMBOLISMO DEL SOL Y DE LAS ESTRELLAS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 286.)

«Si la invocación “Padre nuestro que estás en los cielos”, o “San tal o cual que estás en el cielo”, no es idolátrica, tampoco deben serlo las de: “Padre nuestro que estás en Mercurio”, “Señora nuestra que estás en Venus” o “Reina del cielo”, etc., porque precisamente es la misma idea, ya que el nombre no altera la esencia del hecho» (Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOSPAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 292.)

her 4
Detalle de alas en los tobillos

«Todos los autores y filósofos clásicos que han tratado el asunto, repiten con Hermes Trismegisto, que los siete regentes (los planetas, incluso el Sol) eran los asociados o cooperadores del desconocido Todo, representado por el Demiurgo, y tenían a su cargo retener el cosmos (nuestro sistema planetario) dentro de siete círculos. Plutarco nos los muestra como representación del “círculo de los mundos celestes”. Dionisio de Tracia y el docto san Clemente de Alejandría dicen también que en los templos egipcios estaban representados los regentes en figuras de ruedas o esferas misteriosas siempre en movimiento, por lo cual afirmaban los iniciados que en la iniciación adyta (6) habían resuelto las ruedas celestes el problema del movimiento perpetuo. Esta doctrina de Hermes la expusieron antes que él Pitágoras y Orfeo» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 294.)

her 10
Mercurio

«Asimismo, al explicar la cosmología egipcia, dice Hermes: “Escucha ¡oh, hijo mío!… La Potestad ha formado también siete agentes, que contienen dentro de sus círculos el mundo material, y cuya acción se llama destino… Cuando todo estuvo bajo el dominio del hombre, los Siete le comunicaron sus poderes, deseosos de favorecer la inteligencia humana. Pero tan pronto como el hombre conoció su verdadera esencia y su propia naturaleza, quiso penetrar dentro y más allá de los círculos y quebró su circunferencia usurpando el poder de quien tiene dominio sobre el Fuego (el Sol) mismo. Después de robar una de las Ruedas del Sol, del fuego sagrado, cayó en esclavitud”. Aquí no se trata de representar a Prometeo; pues Prometeo es un símbolo y personificación de todo el género humano en lo relativo a un suceso ocurrido durante su infancia: a saber, el “bautismo de fuego”, que es uno de los misterios correspondientes al gran misterio prometeico, cuya revelación solo puede hacerse por ahora en líneas generales. A causa del extraordinario incremento de la inteligencia humana, o sea, del quinto principio, se han paralizado las percepciones espirituales. El intelecto vive generalmente a expensas de la sabiduría; y la especie humana no está en modo alguno preparada para comprender el terrible drama de la desobediencia del hombre a las leyes de la Naturaleza, y su consiguiente caída. Solo es posible dar, hoy por hoy, tal o cual apunte sobre el particular» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 295.)

her6
Relieve de Hermes

«Respecto de los “dioses mayores”, conviene advertir que si en opinión de los mismos adversarios de la astrología pagana, Marte sencillamente personificaba para ellos la fuerza de la única Divinidad impersonal, Mercurio la omnisciencia, Júpiter la omnipotencia, etc., resulta que la llamada “superstición” de los paganos ha llegado a ser la “religión” popular de los países civilizados. Porque tendremos tan solo un cambio de nombres sin alteración de los caracteres esenciales, si a Marte le llamamos Miguel o fuerza de Dios; a Mercurio, Gabriel u omnisciencia y fortaleza del Señor; a Rafael, salutífero poder de Dios» (Sección XXXVII «LAS ALMAS DE LAS ESTRELLAS, HELIOLATRÍA UNIVERSAL» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 298.)

«Los libros de Hermes Trismegisto contienen el significado exotérico de la astrología y astrolatría caldeas, todavía velados para todos, excepto para los ocultistas. Ambas materias están íntimamente relacionadas. La astrolatría, o adoración de las cohortes celestes, es natural resultado de comprender tan solo a medias las verdades de la astrología, cuyos adeptos preservaban cuidadosamente de vulgares profanaciones sus ocultos principios y la sabiduría recibida de los “ángeles” o regentes de los planetas. De aquí que hubiese astrología divina para los iniciados, y astrolatría supersticiosa para los profanos» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 301.)

her 7
Mercurio de Giovanni Battista Tiepolo 1696-1770

«Así Pitágoras, que aprendió el sistema heliocéntrico en los libros de Hermes, dos mil años antes de que naciese Copérnico, basó en él toda la ciencia de la divina teogonía, la evocación y comunicación con los regentes del mundo (los príncipes de los “principados”, según san Pablo), el origen de cada planeta y del mismo universo, las fórmulas de encantamiento y la consagración de cada una de las partes del cuerpo humano a su correspondiente signo zodiacal» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)
«Ningún pensador verdadero que reconozca la existencia de un lazo común entre el hombre y la Naturaleza, así visible como invisible, tendrá por “niñerías y necedades” los viejos restos de la sabiduría antigua, tales como el Papiro de Petemenoph, tan injustamente menospreciado por muchos académicos y científicos; sino que, además de hallar en estos antiguos documentos la aplicación de leyes herméticas, tales como la
“consagración de la cabellera al celestial Nilo, la de la sien izquierda al espíritu viviente en el Sol, y la derecha al espíritu de Ammon”, se esforzará en mejor comprender la “ley de las analogías”» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)

«Así dice Apolo en estos oráculos: “Yo debo ser invocado el día del Sol; Mercurio según sus instrucciones; después Chronos [Saturno], y después Venus, cuidando de invocar siete veces a cada uno de estos dioses”» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 305.)

museo arq. nac. napoles
Mercurio. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles

«En la voluminosa obra citada, se encuentra la célebre frase: “El mundo es una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”, que algunos atribuyen a Pascal, otros al mismo Cusa, y al Zohar, y que pertenece de derecho a los libros de Hermes. Algunos la han cambiado en esta otra: “El mundo es una esfera con la circunferencia en todas partes y el centro en ninguna”» (Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21.)

«Moreri pregunta: “Pascal pudo leer las obras del cardenal de Cusa, pero ¿de quién tomaría este sus ideas?”. A esto cabe responder que, dejando aparte la posibilidad de sus reencarnaciones, bien pudiera haberlas tomado de las obras de Hermes y de Pitágoras» ( Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21 (Nota)

«Ahora bien; Buddhi y Mercurio se corresponden mutuamente; y ambos son de color amarillo radiante y dorado. En el sistema humano, el ojo derecho corresponde con Buddhi y Mercurio, y el izquierdo con Manas y Venus o Lucifer. Por lo tanto, si vuestra línea es dorada o plateada, aliviará el dolor; y si roja, lo agravará, porque el rojo es el color de Kâma y corresponde a Marte» (Apunte I. Diagrama I (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 90.)

reino unido
Estatuilla de Mercurio de hace 2.000 años descubierta en Yorkshire Rino Unido

«Los antiguos colocaban los planetas en el orden siguiente: Luna, Mercurio, Venus, Sol (25), Marte, Júpiter y Saturno. Además, en la India y el Egipto, las dos
naciones más antiguas, dividían el día en cuatro partes, cada una de las cuales estaba bajo la protección y gobierno de un planeta. Con el tiempo, cada día tomó el nombre del planeta que presidía su primera porción, o parte matutina. Los cristianos procedieron al arreglo de la semana con objeto de poner en séptimo lugar el día del Sol o domingo, y así fueron dando a cada día de la semana el nombre del cuarto planeta en turno, es decir, comenzando con la Luna (lunes), ellos los contaron así: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte; así el martes, el día cuya primera porción era regida por Marte, llegó a ser el segundo día de la semana y así sucesivamente. Recuérdese que la Luna, como el Sol,reemplazan cada uno a un planeta secreto» (Apunte I. LOS PLANETAS, LOS DÍAS DE LA SEMANA Y SUS CORRESPONDIENTES COLORES Y METALES (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 94.)

 

 

Números     
3
Porque Buddhi está, por decirlo así, entre Âtmâ y Manas y forma con el séptimo, o envoltura áurica, la Tríada devachánica.

Metales 
Mercurio

Amalgamado con el azufre como Buddhi lo está con la llama del Espíritu. (Véanse las definiciones alquímicas).

Planetas 
Mercurio

her 3
Estatua de Mercurio de Charles Meynier

Mensajero e intérprete de los dioses.

Principios humanos 
Buddhi
Alma espiritual o rayo átmico. Vehículo de Âtmâ.

Días de la semana      
Miércoles
Dies Mercurii, Woden. Día de Buddha en el Sur, y de Woden en el Norte. Dioses de la Sabiduría.

Colores  
Amarillo

Sonidos Escala Musical

Fa Mi

( Apunte I. Diagrama II (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 95
(parte del diagrama II.)
«Los asirios exponían como sigue sus enseñanzas exotéricas acerca de los planetas y sus correspondencias: ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 98.)
Números     Planetas      Metales      Colores       Días solares de la semana
6                       Mercurio        Mercurio      Azul               Miércoles

«Así, cuando se dice que Mercurio corresponde al ojo derecho, no significa que el planeta objetivo tenga influencia alguna en este órgano visual, sino que el planeta y el órgano se corresponden místicamente por mediación de Buddhi. El hombre deriva su alma espiritual (Buddhi) de la esencia de los Mânasa Putra o Hijos de Sabiduría, que son los divinos seres o ángeles, que gobiernan y presiden sobre el planeta Mercurio.
De la misma manera se indican en correspondencia Venus, Manas y el ojo izquierdo. Exotéricamente no hay tal relación entre los ojos físicos y los planetas físicos; pero la hay esotéricamente; porque el ojo derecho es el “Ojo de la Sabiduría”, es decir, que se corresponde magnéticamente con el oculto centro cerebral al que llamamos (1) el “tercer ojo”, mientras que el izquierdo se corresponde con el cerebro intelectivo, o sea, con aquellas células que en el plano físico sirven de órgano a las facultades del pensamiento» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 99.)

her 8
Mercury Brings Psyche up to Olympus Sanzio Raffaello 1517-18 Fresco Villa Farnesina, Rome

«Mercurio lleva también el nombre de Hermes, y Venus el de Afrodita, y su conjunción en el hombre psico-físico le da, por lo tanto, el nombre de hermafrodita, o andrógino. Sin embargo, el hombre estrictamente espiritual está completamente desligado del sexo» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)
«De la propia suerte se dice que las ventanas de la nariz por donde se inspira el “Hálito de la Vida” (Génesis, II, 7), corresponden al Sol la derecha y a la Luna la
izquierda, porque Brahmâ-Prajâpati y Vach, u Osiris e Isis, son los padres de la vida natural. El cuaternario formado por los ojos y las ventanas de la nariz (Mercurio-Venus y Sol-Luna), son para los cabalistas los ángeles que guardan los cuatro extremos de la Tierra. Lo mismo dice la filosofía esotérica de Oriente, con añadidura de que el Sol no es un planeta, sino el astro central de nuestro sistema, y que la Luna es un planeta muerto, del que se han desprendido todos los principios. El Sol representa, según el esoterismo oriental, a un planeta invisible que se halla entre Mercurio y el Sol; y la Luna a otro planeta que parece haber ahora desaparecido de la vista. Estos son los cuatro mâharâjâs, los “Cuatro Santos Seres” relacionados con Karma y con la Humanidad, con el Kosmos y el Hombre, en todos sus aspectos. Son ellos: El Sol (o su sustituto Miguel); la Luna (o su sustituto Gabriel); Mercurio (Rafael); y Venus (Uriel)» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)

libro
Edición inglesa de Doctrina Secreta

«A quienes desconozcan las exotéricas naturalezas astrológicas atribuidas en la práctica a los cuerpos planetarios, podrá serles útil que las expongamos aquí, al modo del diagrama II, en relación con su predominio en el cuerpo humano, colores, metales, etc.; explicando al mismo tiempo por qué la filosofía genuina esotérica difiere de las pretensiones astrológicas.»

Planetas                                 
Mercurio

Días

Miércoles

Metales 

Mercurio

  Partes del cuerpo  

Boca, manos, vísceras, abdominales y sistema nervioso

Colores
Crema

lib
«Esotéricamente, amarillo, porque el color del Sol es anaranjado y Mercurio está tan próximo al Sol en distancia como en color. El planeta sustituido por el Sol estaba todavía más cerca de este que lo está actualmente Mercurio, y era uno de los más elevados y secretos planetas. Dícese que desapareció de la vista humana al fin de la tercera raza» (Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 102 (texto, parte del diagrama y nota nº 12 de la página 103.)

«La astrología cabalística define como sigue la influencia predominante de los cuerpos planetarios en el cerebro humano. Hay, según dice, siete grupos primarios de facultades, de los que seis funcionan por medio del cerebro, y el séptimo por el cerebelo. Esto es correctamente esotérico. Pero no lo es cuando dice que Saturno preside las facultades afectivas, Mercurio las intelectuales, Júpiter las simpáticas, el Sol las reguladoras, Marte las egoístas, Venus las tenaces y la Luna las instintivas» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 104.)

«Ahora bien, un hombre en quien, por ejemplo, predomine el principio correspondiente al planeta Mercurio, podrá dominar a otro hombre nacido bajo otro planeta si actúa sobre el principio mercúrico de este otro hombre, porque el débil elemento mercúrico de este quedará vencido por el más vigoroso elemento mercúrico del dominador, quien, en cambio, tendrá escaso influjo sobre los hombres nacidos también bajo el mismo planeta» (Apunte ΙΙ. LAS RAÍCES DEL COLOR Y DEL SONIDO. Diagrama III (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 122.)

her 5
La Primavera 1482. Botticelli

«A toda esotérica enseñanza se le puede aplicar aquel aforismo de sabiduría hermética que dice: “Como es arriba, así es abajo”. Pero nosotros hemos de empezar por arriba, y debemos aprender la fórmula antes de que podamos integrar las series» (Apunte III. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS PRIMEROS ESTUDIOS (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 125.)

[:es]Theodora Timi

hpb 1
Helena Petrona Blavatsky

«Los siete brazos del candelabro de los israelitas, así como los “errantes” de los griegos, tenían un significado mucho más natural y puramente astrológico. De hecho, desde los magos caldeos hasta el escarnecido Zadkiel, todos los astrólogos dijeron en sus obras que el Sol está en medio de los planetas con Saturno, Júpiter y Marte por un lado, y Venus, Mercurio y la Luna por el otro. La línea de los planetas pasando a través de la Tierra, según Hermes simboliza el hilo del destino, es decir, de todo cuanto por el influjo de su acción se llama destino. Pero símbolo por símbolo, preferimos el Sol a un candelabro» ( Sección XXXV «SIMBOLISMO DEL SOL Y DE LAS ESTRELLAS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 286.)

«Si la invocación “Padre nuestro que estás en los cielos”, o “San tal o cual que estás en el cielo”, no es idolátrica, tampoco deben serlo las de: “Padre nuestro que estás en Mercurio”, “Señora nuestra que estás en Venus” o “Reina del cielo”, etc., porque precisamente es la misma idea, ya que el nombre no altera la esencia del hecho» (Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOSPAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 292.)

her 4
Detalle de alas en los tobillos

«Todos los autores y filósofos clásicos que han tratado el asunto, repiten con Hermes Trismegisto, que los siete regentes (los planetas, incluso el Sol) eran los asociados o cooperadores del desconocido Todo, representado por el Demiurgo, y tenían a su cargo retener el cosmos (nuestro sistema planetario) dentro de siete círculos. Plutarco nos los muestra como representación del “círculo de los mundos celestes”. Dionisio de Tracia y el docto san Clemente de Alejandría dicen también que en los templos egipcios estaban representados los regentes en figuras de ruedas o esferas misteriosas siempre en movimiento, por lo cual afirmaban los iniciados que en la iniciación adyta (6) habían resuelto las ruedas celestes el problema del movimiento perpetuo. Esta doctrina de Hermes la expusieron antes que él Pitágoras y Orfeo» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 294.)

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Mercurio

«Asimismo, al explicar la cosmología egipcia, dice Hermes: “Escucha ¡oh, hijo mío!… La Potestad ha formado también siete agentes, que contienen dentro de sus círculos el mundo material, y cuya acción se llama destino… Cuando todo estuvo bajo el dominio del hombre, los Siete le comunicaron sus poderes, deseosos de favorecer la inteligencia humana. Pero tan pronto como el hombre conoció su verdadera esencia y su propia naturaleza, quiso penetrar dentro y más allá de los círculos y quebró su circunferencia usurpando el poder de quien tiene dominio sobre el Fuego (el Sol) mismo. Después de robar una de las Ruedas del Sol, del fuego sagrado, cayó en esclavitud”. Aquí no se trata de representar a Prometeo; pues Prometeo es un símbolo y personificación de todo el género humano en lo relativo a un suceso ocurrido durante su infancia: a saber, el “bautismo de fuego”, que es uno de los misterios correspondientes al gran misterio prometeico, cuya revelación solo puede hacerse por ahora en líneas generales. A causa del extraordinario incremento de la inteligencia humana, o sea, del quinto principio, se han paralizado las percepciones espirituales. El intelecto vive generalmente a expensas de la sabiduría; y la especie humana no está en modo alguno preparada para comprender el terrible drama de la desobediencia del hombre a las leyes de la Naturaleza, y su consiguiente caída. Solo es posible dar, hoy por hoy, tal o cual apunte sobre el particular» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 295.)

her6
Relieve de Hermes

«Respecto de los “dioses mayores”, conviene advertir que si en opinión de los mismos adversarios de la astrología pagana, Marte sencillamente personificaba para ellos la fuerza de la única Divinidad impersonal, Mercurio la omnisciencia, Júpiter la omnipotencia, etc., resulta que la llamada “superstición” de los paganos ha llegado a ser la “religión” popular de los países civilizados. Porque tendremos tan solo un cambio de nombres sin alteración de los caracteres esenciales, si a Marte le llamamos Miguel o fuerza de Dios; a Mercurio, Gabriel u omnisciencia y fortaleza del Señor; a Rafael, salutífero poder de Dios» (Sección XXXVII «LAS ALMAS DE LAS ESTRELLAS, HELIOLATRÍA UNIVERSAL» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 298.)

«Los libros de Hermes Trismegisto contienen el significado exotérico de la astrología y astrolatría caldeas, todavía velados para todos, excepto para los ocultistas. Ambas materias están íntimamente relacionadas. La astrolatría, o adoración de las cohortes celestes, es natural resultado de comprender tan solo a medias las verdades de la astrología, cuyos adeptos preservaban cuidadosamente de vulgares profanaciones sus ocultos principios y la sabiduría recibida de los “ángeles” o regentes de los planetas. De aquí que hubiese astrología divina para los iniciados, y astrolatría supersticiosa para los profanos» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 301.)

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Mercurio de Giovanni Battista Tiepolo 1696-1770

«Así Pitágoras, que aprendió el sistema heliocéntrico en los libros de Hermes, dos mil años antes de que naciese Copérnico, basó en él toda la ciencia de la divina teogonía, la evocación y comunicación con los regentes del mundo (los príncipes de los “principados”, según san Pablo), el origen de cada planeta y del mismo universo, las fórmulas de encantamiento y la consagración de cada una de las partes del cuerpo humano a su correspondiente signo zodiacal» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)
«Ningún pensador verdadero que reconozca la existencia de un lazo común entre el hombre y la Naturaleza, así visible como invisible, tendrá por “niñerías y necedades” los viejos restos de la sabiduría antigua, tales como el Papiro de Petemenoph, tan injustamente menospreciado por muchos académicos y científicos; sino que, además de hallar en estos antiguos documentos la aplicación de leyes herméticas, tales como la
“consagración de la cabellera al celestial Nilo, la de la sien izquierda al espíritu viviente en el Sol, y la derecha al espíritu de Ammon”, se esforzará en mejor comprender la “ley de las analogías”» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)

«Así dice Apolo en estos oráculos: “Yo debo ser invocado el día del Sol; Mercurio según sus instrucciones; después Chronos [Saturno], y después Venus, cuidando de invocar siete veces a cada uno de estos dioses”» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 305.)

museo arq. nac. napoles
Mercurio. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles

«En la voluminosa obra citada, se encuentra la célebre frase: “El mundo es una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”, que algunos atribuyen a Pascal, otros al mismo Cusa, y al Zohar, y que pertenece de derecho a los libros de Hermes. Algunos la han cambiado en esta otra: “El mundo es una esfera con la circunferencia en todas partes y el centro en ninguna”» (Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21.)

«Moreri pregunta: “Pascal pudo leer las obras del cardenal de Cusa, pero ¿de quién tomaría este sus ideas?”. A esto cabe responder que, dejando aparte la posibilidad de sus reencarnaciones, bien pudiera haberlas tomado de las obras de Hermes y de Pitágoras» ( Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21 (Nota)

«Ahora bien; Buddhi y Mercurio se corresponden mutuamente; y ambos son de color amarillo radiante y dorado. En el sistema humano, el ojo derecho corresponde con Buddhi y Mercurio, y el izquierdo con Manas y Venus o Lucifer. Por lo tanto, si vuestra línea es dorada o plateada, aliviará el dolor; y si roja, lo agravará, porque el rojo es el color de Kâma y corresponde a Marte» (Apunte I. Diagrama I (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 90.)

reino unido
Estatuilla de Mercurio de hace 2.000 años descubierta en Yorkshire Rino Unido

«Los antiguos colocaban los planetas en el orden siguiente: Luna, Mercurio, Venus, Sol (25), Marte, Júpiter y Saturno. Además, en la India y el Egipto, las dos
naciones más antiguas, dividían el día en cuatro partes, cada una de las cuales estaba bajo la protección y gobierno de un planeta. Con el tiempo, cada día tomó el nombre del planeta que presidía su primera porción, o parte matutina. Los cristianos procedieron al arreglo de la semana con objeto de poner en séptimo lugar el día del Sol o domingo, y así fueron dando a cada día de la semana el nombre del cuarto planeta en turno, es decir, comenzando con la Luna (lunes), ellos los contaron así: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte; así el martes, el día cuya primera porción era regida por Marte, llegó a ser el segundo día de la semana y así sucesivamente. Recuérdese que la Luna, como el Sol,reemplazan cada uno a un planeta secreto» (Apunte I. LOS PLANETAS, LOS DÍAS DE LA SEMANA Y SUS CORRESPONDIENTES COLORES Y METALES (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 94.)

 

 

 

 

 

 

Números     
3
Porque Buddhi está, por decirlo así, entre Âtmâ y Manas y forma con el séptimo, o envoltura áurica, la Tríada devachánica.

Metales 
Mercurio

Amalgamado con el azufre como Buddhi lo está con la llama del Espíritu. (Véanse las definiciones alquímicas).

Planetas 
Mercurio

her 3
Estatua de Mercurio de Charles Meynier

Mensajero e intérprete de los dioses.

Principios humanos 
Buddhi
Alma espiritual o rayo átmico. Vehículo de Âtmâ.

Días de la semana      
Miércoles
Dies Mercurii, Woden. Día de Buddha en el Sur, y de Woden en el Norte. Dioses de la Sabiduría.

Colores  
Amarillo

Sonidos Escala Musical

Fa Mi

( Apunte I. Diagrama II (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 95
(parte del diagrama II.)
«Los asirios exponían como sigue sus enseñanzas exotéricas acerca de los planetas y sus correspondencias: ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 98.)
Números     Planetas      Metales      Colores       Días solares de la semana
6                       Mercurio        Mercurio      Azul               Miércoles

«Así, cuando se dice que Mercurio corresponde al ojo derecho, no significa que el planeta objetivo tenga influencia alguna en este órgano visual, sino que el planeta y el órgano se corresponden místicamente por mediación de Buddhi. El hombre deriva su alma espiritual (Buddhi) de la esencia de los Mânasa Putra o Hijos de Sabiduría, que son los divinos seres o ángeles, que gobiernan y presiden sobre el planeta Mercurio.
De la misma manera se indican en correspondencia Venus, Manas y el ojo izquierdo. Exotéricamente no hay tal relación entre los ojos físicos y los planetas físicos; pero la hay esotéricamente; porque el ojo derecho es el “Ojo de la Sabiduría”, es decir, que se corresponde magnéticamente con el oculto centro cerebral al que llamamos (1) el “tercer ojo”, mientras que el izquierdo se corresponde con el cerebro intelectivo, o sea, con aquellas células que en el plano físico sirven de órgano a las facultades del pensamiento» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 99.)

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Mercury Brings Psyche up to Olympus Sanzio Raffaello 1517-18 Fresco Villa Farnesina, Rome

«Mercurio lleva también el nombre de Hermes, y Venus el de Afrodita, y su conjunción en el hombre psico-físico le da, por lo tanto, el nombre de hermafrodita, o andrógino. Sin embargo, el hombre estrictamente espiritual está completamente desligado del sexo» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)
«De la propia suerte se dice que las ventanas de la nariz por donde se inspira el “Hálito de la Vida” (Génesis, II, 7), corresponden al Sol la derecha y a la Luna la
izquierda, porque Brahmâ-Prajâpati y Vach, u Osiris e Isis, son los padres de la vida natural. El cuaternario formado por los ojos y las ventanas de la nariz (Mercurio-Venus y Sol-Luna), son para los cabalistas los ángeles que guardan los cuatro extremos de la Tierra. Lo mismo dice la filosofía esotérica de Oriente, con añadidura de que el Sol no es un planeta, sino el astro central de nuestro sistema, y que la Luna es un planeta muerto, del que se han desprendido todos los principios. El Sol representa, según el esoterismo oriental, a un planeta invisible que se halla entre Mercurio y el Sol; y la Luna a otro planeta que parece haber ahora desaparecido de la vista. Estos son los cuatro mâharâjâs, los “Cuatro Santos Seres” relacionados con Karma y con la Humanidad, con el Kosmos y el Hombre, en todos sus aspectos. Son ellos: El Sol (o su sustituto Miguel); la Luna (o su sustituto Gabriel); Mercurio (Rafael); y Venus (Uriel)» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)

libro
Edición inglesa de Doctrina Secreta

«A quienes desconozcan las exotéricas naturalezas astrológicas atribuidas en la práctica a los cuerpos planetarios, podrá serles útil que las expongamos aquí, al modo del diagrama II, en relación con su predominio en el cuerpo humano, colores, metales, etc.; explicando al mismo tiempo por qué la filosofía genuina esotérica difiere de las pretensiones astrológicas.»

 

Planetas                                 
Mercurio

Días

Miércoles

Metales 

Mercurio

  Partes del cuerpo  

Boca, manos, vísceras, abdominales y sistema nervioso

Colores
Crema

lib
«Esotéricamente, amarillo, porque el color del Sol es anaranjado y Mercurio está tan próximo al Sol en distancia como en color. El planeta sustituido por el Sol estaba todavía más cerca de este que lo está actualmente Mercurio, y era uno de los más elevados y secretos planetas. Dícese que desapareció de la vista humana al fin de la tercera raza» (Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 102 (texto, parte del diagrama y nota nº 12 de la página 103.)

«La astrología cabalística define como sigue la influencia predominante de los cuerpos planetarios en el cerebro humano. Hay, según dice, siete grupos primarios de facultades, de los que seis funcionan por medio del cerebro, y el séptimo por el cerebelo. Esto es correctamente esotérico. Pero no lo es cuando dice que Saturno preside las facultades afectivas, Mercurio las intelectuales, Júpiter las simpáticas, el Sol las reguladoras, Marte las egoístas, Venus las tenaces y la Luna las instintivas» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 104.)

«Ahora bien, un hombre en quien, por ejemplo, predomine el principio correspondiente al planeta Mercurio, podrá dominar a otro hombre nacido bajo otro planeta si actúa sobre el principio mercúrico de este otro hombre, porque el débil elemento mercúrico de este quedará vencido por el más vigoroso elemento mercúrico del dominador, quien, en cambio, tendrá escaso influjo sobre los hombres nacidos también bajo el mismo planeta» (Apunte ΙΙ. LAS RAÍCES DEL COLOR Y DEL SONIDO. Diagrama III (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 122.)

her 5
La Primavera 1482. Botticelli

«A toda esotérica enseñanza se le puede aplicar aquel aforismo de sabiduría hermética que dice: “Como es arriba, así es abajo”. Pero nosotros hemos de empezar por arriba, y debemos aprender la fórmula antes de que podamos integrar las series» (Apunte III. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS PRIMEROS ESTUDIOS (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 125.)

 [:en]Theodora Timi

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Helena Petrona Blavatsky

«Los siete brazos del candelabro de los israelitas, así como los “errantes” de los griegos, tenían un significado mucho más natural y puramente astrológico. De hecho, desde los magos caldeos hasta el escarnecido Zadkiel, todos los astrólogos dijeron en sus obras que el Sol está en medio de los planetas con Saturno, Júpiter y Marte por un lado, y Venus, Mercurio y la Luna por el otro. La línea de los planetas pasando a través de la Tierra, según Hermes simboliza el hilo del destino, es decir, de todo cuanto por el influjo de su acción se llama destino. Pero símbolo por símbolo, preferimos el Sol a un candelabro» ( Sección XXXV «SIMBOLISMO DEL SOL Y DE LAS ESTRELLAS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 286.)

«Si la invocación “Padre nuestro que estás en los cielos”, o “San tal o cual que estás en el cielo”, no es idolátrica, tampoco deben serlo las de: “Padre nuestro que estás en Mercurio”, “Señora nuestra que estás en Venus” o “Reina del cielo”, etc., porque precisamente es la misma idea, ya que el nombre no altera la esencia del hecho» (Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOSPAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 292.)

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Detalle de alas en los tobillos

«Todos los autores y filósofos clásicos que han tratado el asunto, repiten con Hermes Trismegisto, que los siete regentes (los planetas, incluso el Sol) eran los asociados o cooperadores del desconocido Todo, representado por el Demiurgo, y tenían a su cargo retener el cosmos (nuestro sistema planetario) dentro de siete círculos. Plutarco nos los muestra como representación del “círculo de los mundos celestes”. Dionisio de Tracia y el docto san Clemente de Alejandría dicen también que en los templos egipcios estaban representados los regentes en figuras de ruedas o esferas misteriosas siempre en movimiento, por lo cual afirmaban los iniciados que en la iniciación adyta (6) habían resuelto las ruedas celestes el problema del movimiento perpetuo. Esta doctrina de Hermes la expusieron antes que él Pitágoras y Orfeo» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 294.)

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Mercurio

«Asimismo, al explicar la cosmología egipcia, dice Hermes: “Escucha ¡oh, hijo mío!… La Potestad ha formado también siete agentes, que contienen dentro de sus círculos el mundo material, y cuya acción se llama destino… Cuando todo estuvo bajo el dominio del hombre, los Siete le comunicaron sus poderes, deseosos de favorecer la inteligencia humana. Pero tan pronto como el hombre conoció su verdadera esencia y su propia naturaleza, quiso penetrar dentro y más allá de los círculos y quebró su circunferencia usurpando el poder de quien tiene dominio sobre el Fuego (el Sol) mismo. Después de robar una de las Ruedas del Sol, del fuego sagrado, cayó en esclavitud”. Aquí no se trata de representar a Prometeo; pues Prometeo es un símbolo y personificación de todo el género humano en lo relativo a un suceso ocurrido durante su infancia: a saber, el “bautismo de fuego”, que es uno de los misterios correspondientes al gran misterio prometeico, cuya revelación solo puede hacerse por ahora en líneas generales. A causa del extraordinario incremento de la inteligencia humana, o sea, del quinto principio, se han paralizado las percepciones espirituales. El intelecto vive generalmente a expensas de la sabiduría; y la especie humana no está en modo alguno preparada para comprender el terrible drama de la desobediencia del hombre a las leyes de la Naturaleza, y su consiguiente caída. Solo es posible dar, hoy por hoy, tal o cual apunte sobre el particular» ( Sección XXXVI «ASTROLOGÍA Y CULTO SIDÉREO DE LOS PAGANOS» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 295.)

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Relieve de Hermes

«Respecto de los “dioses mayores”, conviene advertir que si en opinión de los mismos adversarios de la astrología pagana, Marte sencillamente personificaba para ellos la fuerza de la única Divinidad impersonal, Mercurio la omnisciencia, Júpiter la omnipotencia, etc., resulta que la llamada “superstición” de los paganos ha llegado a ser la “religión” popular de los países civilizados. Porque tendremos tan solo un cambio de nombres sin alteración de los caracteres esenciales, si a Marte le llamamos Miguel o fuerza de Dios; a Mercurio, Gabriel u omnisciencia y fortaleza del Señor; a Rafael, salutífero poder de Dios» (Sección XXXVII «LAS ALMAS DE LAS ESTRELLAS, HELIOLATRÍA UNIVERSAL» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 298.)

«Los libros de Hermes Trismegisto contienen el significado exotérico de la astrología y astrolatría caldeas, todavía velados para todos, excepto para los ocultistas. Ambas materias están íntimamente relacionadas. La astrolatría, o adoración de las cohortes celestes, es natural resultado de comprender tan solo a medias las verdades de la astrología, cuyos adeptos preservaban cuidadosamente de vulgares profanaciones sus ocultos principios y la sabiduría recibida de los “ángeles” o regentes de los planetas. De aquí que hubiese astrología divina para los iniciados, y astrolatría supersticiosa para los profanos» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 301.)

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Mercurio de Giovanni Battista Tiepolo 1696-1770

«Así Pitágoras, que aprendió el sistema heliocéntrico en los libros de Hermes, dos mil años antes de que naciese Copérnico, basó en él toda la ciencia de la divina teogonía, la evocación y comunicación con los regentes del mundo (los príncipes de los “principados”, según san Pablo), el origen de cada planeta y del mismo universo, las fórmulas de encantamiento y la consagración de cada una de las partes del cuerpo humano a su correspondiente signo zodiacal» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)
«Ningún pensador verdadero que reconozca la existencia de un lazo común entre el hombre y la Naturaleza, así visible como invisible, tendrá por “niñerías y necedades” los viejos restos de la sabiduría antigua, tales como el Papiro de Petemenoph, tan injustamente menospreciado por muchos académicos y científicos; sino que, además de hallar en estos antiguos documentos la aplicación de leyes herméticas, tales como la
“consagración de la cabellera al celestial Nilo, la de la sien izquierda al espíritu viviente en el Sol, y la derecha al espíritu de Ammon”, se esforzará en mejor comprender la “ley de las analogías”» ( Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 303.)

«Así dice Apolo en estos oráculos: “Yo debo ser invocado el día del Sol; Mercurio según sus instrucciones; después Chronos [Saturno], y después Venus, cuidando de invocar siete veces a cada uno de estos dioses”» (Sección XXXVIII «ASTROLOGÍA Y ASTROLATRÍA» (Tomo V de la edición española de Kier). Página 305.)

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Mercurio. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles

«En la voluminosa obra citada, se encuentra la célebre frase: “El mundo es una esfera cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”, que algunos atribuyen a Pascal, otros al mismo Cusa, y al Zohar, y que pertenece de derecho a los libros de Hermes. Algunos la han cambiado en esta otra: “El mundo es una esfera con la circunferencia en todas partes y el centro en ninguna”» (Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21.)

«Moreri pregunta: “Pascal pudo leer las obras del cardenal de Cusa, pero ¿de quién tomaría este sus ideas?”. A esto cabe responder que, dejando aparte la posibilidad de sus reencarnaciones, bien pudiera haberlas tomado de las obras de Hermes y de Pitágoras» ( Sección XLI «LA DOCTRINA DE LOS AVATARAS» (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 21 (Nota)

«Ahora bien; Buddhi y Mercurio se corresponden mutuamente; y ambos son de color amarillo radiante y dorado. En el sistema humano, el ojo derecho corresponde con Buddhi y Mercurio, y el izquierdo con Manas y Venus o Lucifer. Por lo tanto, si vuestra línea es dorada o plateada, aliviará el dolor; y si roja, lo agravará, porque el rojo es el color de Kâma y corresponde a Marte» (Apunte I. Diagrama I (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 90.)

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Estatuilla de Mercurio de hace 2.000 años descubierta en Yorkshire Rino Unido

«Los antiguos colocaban los planetas en el orden siguiente: Luna, Mercurio, Venus, Sol (25), Marte, Júpiter y Saturno. Además, en la India y el Egipto, las dos
naciones más antiguas, dividían el día en cuatro partes, cada una de las cuales estaba bajo la protección y gobierno de un planeta. Con el tiempo, cada día tomó el nombre del planeta que presidía su primera porción, o parte matutina. Los cristianos procedieron al arreglo de la semana con objeto de poner en séptimo lugar el día del Sol o domingo, y así fueron dando a cada día de la semana el nombre del cuarto planeta en turno, es decir, comenzando con la Luna (lunes), ellos los contaron así: Luna, Mercurio, Venus, Sol, Marte; así el martes, el día cuya primera porción era regida por Marte, llegó a ser el segundo día de la semana y así sucesivamente. Recuérdese que la Luna, como el Sol,reemplazan cada uno a un planeta secreto» (Apunte I. LOS PLANETAS, LOS DÍAS DE LA SEMANA Y SUS CORRESPONDIENTES COLORES Y METALES (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 94.)

 

 

 

 

 

 

Números     
3
Porque Buddhi está, por decirlo así, entre Âtmâ y Manas y forma con el séptimo, o envoltura áurica, la Tríada devachánica.

Metales 
Mercurio

Amalgamado con el azufre como Buddhi lo está con la llama del Espíritu. (Véanse las definiciones alquímicas).

Planetas 
Mercurio

her 3
Estatua de Mercurio de Charles Meynier

Mensajero e intérprete de los dioses.

Principios humanos 
Buddhi
Alma espiritual o rayo átmico. Vehículo de Âtmâ.

Días de la semana      
Miércoles
Dies Mercurii, Woden. Día de Buddha en el Sur, y de Woden en el Norte. Dioses de la Sabiduría.

Colores  
Amarillo

Sonidos Escala Musical

Fa Mi

( Apunte I. Diagrama II (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 95
(parte del diagrama II.)
«Los asirios exponían como sigue sus enseñanzas exotéricas acerca de los planetas y sus correspondencias: ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 98.)
Números     Planetas      Metales      Colores       Días solares de la semana
6                       Mercurio        Mercurio      Azul               Miércoles

«Así, cuando se dice que Mercurio corresponde al ojo derecho, no significa que el planeta objetivo tenga influencia alguna en este órgano visual, sino que el planeta y el órgano se corresponden místicamente por mediación de Buddhi. El hombre deriva su alma espiritual (Buddhi) de la esencia de los Mânasa Putra o Hijos de Sabiduría, que son los divinos seres o ángeles, que gobiernan y presiden sobre el planeta Mercurio.
De la misma manera se indican en correspondencia Venus, Manas y el ojo izquierdo. Exotéricamente no hay tal relación entre los ojos físicos y los planetas físicos; pero la hay esotéricamente; porque el ojo derecho es el “Ojo de la Sabiduría”, es decir, que se corresponde magnéticamente con el oculto centro cerebral al que llamamos (1) el “tercer ojo”, mientras que el izquierdo se corresponde con el cerebro intelectivo, o sea, con aquellas células que en el plano físico sirven de órgano a las facultades del pensamiento» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 99.)

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Mercury Brings Psyche up to Olympus Sanzio Raffaello 1517-18 Fresco Villa Farnesina, Rome

«Mercurio lleva también el nombre de Hermes, y Venus el de Afrodita, y su conjunción en el hombre psico-físico le da, por lo tanto, el nombre de hermafrodita, o andrógino. Sin embargo, el hombre estrictamente espiritual está completamente desligado del sexo» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)
«De la propia suerte se dice que las ventanas de la nariz por donde se inspira el “Hálito de la Vida” (Génesis, II, 7), corresponden al Sol la derecha y a la Luna la
izquierda, porque Brahmâ-Prajâpati y Vach, u Osiris e Isis, son los padres de la vida natural. El cuaternario formado por los ojos y las ventanas de la nariz (Mercurio-Venus y Sol-Luna), son para los cabalistas los ángeles que guardan los cuatro extremos de la Tierra. Lo mismo dice la filosofía esotérica de Oriente, con añadidura de que el Sol no es un planeta, sino el astro central de nuestro sistema, y que la Luna es un planeta muerto, del que se han desprendido todos los principios. El Sol representa, según el esoterismo oriental, a un planeta invisible que se halla entre Mercurio y el Sol; y la Luna a otro planeta que parece haber ahora desaparecido de la vista. Estos son los cuatro mâharâjâs, los “Cuatro Santos Seres” relacionados con Karma y con la Humanidad, con el Kosmos y el Hombre, en todos sus aspectos. Son ellos: El Sol (o su sustituto Miguel); la Luna (o su sustituto Gabriel); Mercurio (Rafael); y Venus (Uriel)» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 100.)

libro
Edición inglesa de Doctrina Secreta

«A quienes desconozcan las exotéricas naturalezas astrológicas atribuidas en la práctica a los cuerpos planetarios, podrá serles útil que las expongamos aquí, al modo del diagrama II, en relación con su predominio en el cuerpo humano, colores, metales, etc.; explicando al mismo tiempo por qué la filosofía genuina esotérica difiere de las pretensiones astrológicas.»

 

Planetas                                 
Mercurio

Días

Miércoles

Metales 

Mercurio

  Partes del cuerpo  

Boca, manos, vísceras, abdominales y sistema nervioso

Colores
Crema

lib
«Esotéricamente, amarillo, porque el color del Sol es anaranjado y Mercurio está tan próximo al Sol en distancia como en color. El planeta sustituido por el Sol estaba todavía más cerca de este que lo está actualmente Mercurio, y era uno de los más elevados y secretos planetas. Dícese que desapareció de la vista humana al fin de la tercera raza» (Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 102 (texto, parte del diagrama y nota nº 12 de la página 103.)

«La astrología cabalística define como sigue la influencia predominante de los cuerpos planetarios en el cerebro humano. Hay, según dice, siete grupos primarios de facultades, de los que seis funcionan por medio del cerebro, y el séptimo por el cerebelo. Esto es correctamente esotérico. Pero no lo es cuando dice que Saturno preside las facultades afectivas, Mercurio las intelectuales, Júpiter las simpáticas, el Sol las reguladoras, Marte las egoístas, Venus las tenaces y la Luna las instintivas» ( Apunte ΙΙ. (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 104.)

«Ahora bien, un hombre en quien, por ejemplo, predomine el principio correspondiente al planeta Mercurio, podrá dominar a otro hombre nacido bajo otro planeta si actúa sobre el principio mercúrico de este otro hombre, porque el débil elemento mercúrico de este quedará vencido por el más vigoroso elemento mercúrico del dominador, quien, en cambio, tendrá escaso influjo sobre los hombres nacidos también bajo el mismo planeta» (Apunte ΙΙ. LAS RAÍCES DEL COLOR Y DEL SONIDO. Diagrama III (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 122.)

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La Primavera 1482. Botticelli

«A toda esotérica enseñanza se le puede aplicar aquel aforismo de sabiduría hermética que dice: “Como es arriba, así es abajo”. Pero nosotros hemos de empezar por arriba, y debemos aprender la fórmula antes de que podamos integrar las series» (Apunte III. ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS PRIMEROS ESTUDIOS (Tomo VI de la edición española de Kier). Página 125.)

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