La relación de Hermes con el lenguaje escrito y hablado

Kiriaki Kornia

El tema de esta monografía, como su propio título indica, es la relación del dios Hermes con el lenguaje, tanto el hablado como el escrito. Hermes es una divinidad con muchas facetas, tanto en la forma del Hermes griego como en la del Thot egipcio. De acuerdo con las tradiciones y las mitologías de estos pueblos, él es el que dio el lenguaje a los hombres. Esta expresión del dios se ve en Egipto más claramente que en Grecia.

Hermes en Grecia

Veamos, no obstante, qué se dice sobre la relación del dios con el lenguaje, comenzando por Grecia. De acuerdo con la mitología griega, Hermes era hijo de Zeus y de Maia, hija de Atlas. Se dice que lo primero que hizo Hermes, el mismo día en que nació, fue utilizar el caparazón de una tortuga para fabricar la lira. En relación con ello, se cuenta que al ver a la tortuga, Hermes dijo:

“Nuestro encuentro, tortuga, es una buena señal. Mientras vives, tú preservas de los sortilegios dañinos. Pero cuando mueras, ¡te voy a hacer cantar dulcemente! ”((Mitología griega. Tomo II Editorial Athinon, pag. 165.))

Y así, comenzó a tañer la lira y a acompañarla con canciones. En este pasaje vemos por primera vez la relación del dios con el sonido desde el principio. No olvidemos que el lenguaje hablado es primordialmente sonido. En la mitología griega leemos sobre Hermes:

Es un erudito y un orador incomparable, un mediador eficaz y un mercader que trae beneficios, consejero de los hombres e intérprete de las cosas (la misma palabra intérprete = hermeneuta, proviene del nombre de Hermes), porque el lenguaje, cualquier tipo de discurso producido por la voz humana, se forma en contacto con el aire, es el aliento del viento, y no podría estar fuera de la competencia del dios del aire”((Mitología griega. Tomo II Editorial Athinon, pag. 176.))

Fue Hermes el que dotó de voz humana a la primera mujer que fuera modelada por los dioses, y es también el que le dio el nombre de Pandora. Asimismo, se dice que forjó en su pecho mentiras y palabras falaces.

Habilidad retórica

La habilidad retórica de Hermes se hace visible en diversas ocasiones de la mitología griega. Cuando Hades raptó a Perséfone, Hermes descendió al mundo subterráneo por orden de Zeus y consiguió convencer al soberano de los muertos para que permitiera que Perséfone regresara al mundo junto a su madre. Cuando Zeus se unió con Io en Argos, para que esta unión no fuera percibida por nadie, Hermes reunió a los habitantes de Argos y les habló de una manera tan embelesadora, que consiguió mantenerlos durante muchas horas pendientes de sus palabras.
Cuando Heracles bajó al Hades para llevarse al can Cerbero y vio a la gorgona Medusa que le enfrentaba amenazadora, fue Hermes el que estuvo a su lado y le explicó que no debía temer a la gorgona Medusa y que aquello que veía no era nada más que un espectro. Y por último, fue Hermes el que aconsejó al rey Atreo sobre cómo enfrentar a su hermano Tiestes y conseguir finalmente recuperar el trono. En la mitología griega, Hermes es muy conocido como mensajero de Zeus. En todas las oportunidades que hemos citado, así como en muchas otras, Hermes lleva las órdenes de Zeus. En el Himno Órfico de Hermes vemos a Apolo entregando a Hermes el caduceo (símbolo de reconocimiento del mensajero oficial de los dioses), así como la misma condición de mensajero.
En la mitología griega podemos leer:

“...para los pueblos antiguos, de entre todos los elementos, solo el aire estaba a disposición exclusiva de los dioses y era su medio de comunicación”((Mitología griega. Tomo II Editorial Athinon, pag. 176.))

Se dice también que Hermes es el padre de Angelia (cuyo nombre significa anuncio, declaración). Es célebre el mito por el cual Hermes, el primer día de su nacimiento y tras haber fabricado la primera lira con el caparazón de la tortuga, robó los bueyes de su hermano Apolo, ya que estaba hambriento. Para ello ideó un plan con el fin de no ser percibido. La astucia y la habilidad del dios son patentes desde las primeras horas de su vida. Cuando regresa a su casa y su madre le regaña, él habla de una manera tal que parece un adulto, mientras que no es sino un recién nacido.
Cuando tiene que enfrentar a Apolo y a Zeus para dar explicaciones sobre el robo, una vez más encuentra la manera de mitigar la cólera de su hermano y de calmar a
su padre. Utiliza argumentos que desarman, como por ejemplo:

¿Cómo es posible que yo, que soy un recién nacido, pueda haber hecho algo así? ¿Cómo puedo robar yo?”(( Himnos Homéricos. Biblioteca de Hestia, Atenas 1977, pags. 69-99.))

Y dirigiéndose a Zeus, le expresa lo mucho que lo ama y lo respeta, pues es su propio padre. Y acaba preguntándole cómo es posible que vaya a quedarse él (Zeus) indiferente, dejando a Apolo que lo destruya. Sabe utilizar el lenguaje con tanta destreza que se acerca a los límites del perjurio, aunque no llega a perjurar. De tal suerte, dice a Apolo:

“¿Quieres que jure por la cabeza de nuestro padre que no te he robado las vacas?”((Himnos Homéricos. Biblioteca de Hestia, Atenas 1977, pags. 69-99.))

aunque finalmente no prestó tal juramento. Asimismo, jura ante Zeus que no se llevó los bueyes de Apolo a su casa y que ni siquiera traspuso su umbral. Aunque en realidad Hermes miente, sin embargo no perjura, porque es cierto que no se llevó los bueyes a su casa, sino a Pilos y, al volver a su casa, entró por el agujero de la cerradura. Pero Zeus es omnisciente. Naturalmente, se da cuenta de que su pequeño hijo le miente, pero no puede enfadarse con él. Incluso el mismo Apolo se calma. Hermes le regala la lira que tanto deseaba, a cambio de la cual consigue múltiples compensaciones. Apolo le promete que él mismo se ocupará de que sea aceptado en el Olimpo, a pesar de que su madre no sea una diosa. Esta es la compensación más importante. Le da también su cayado de pastor (y de esta manera Hermes se convierte en el protector de los pastores), el caduceo (símbolo del mensajero oficial de Zeus), la posibilidad de ejercer él mismo una forma de adivinación, de proteger a los animales y de convertirse en el conductor de los muertos. Sin embargo, las cosas no le son ofrecidas sin más, sino que es él mismo el que las reclama. Es Hermes el que, habiendo ofrecido la lira a Apolo, le dice:

“Pero ¡no lo quieras todo para ti! Ahora tienes que darme a mí algo a cambio” ((Himnos Homéricos. Biblioteca de Hestia, Atenas 1977, pags. 69-99.))

Con el objeto de constatar la relación de Hermes con el lenguaje, es también importante señalar que, en su esfuerzo de calmar a Apolo, comienza a cantar sobre los dioses, sobre cómo nacieron y sobre qué honores han sido atribuidos a cada uno de ellos. Según Zelinski, también se veneraba a Hermes por haber entregado a los hombres el don del lenguaje. A pesar de que para todos los atletas él era el símbolo de la lucha y de que las hermas se encontraban en todos los lugares de juego, en principio eran los comerciantes y los mensajeros los que tenían más necesidad de Hermes que los luchadores. Se dice, incluso, que en los sacrificios se cortaba la lengua de las víctimas con el objeto de ser ofrecidas a Hermes. La tradición de que Hermes era el símbolo de la lucha para todos los atletas proviene del hecho de que había enseñado a su hijo Arpalicos todos los trucos de la lucha, que le hicieron invencible.

Thot en Egipto

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Veamos a continuación qué es lo que creían los egipcios sobre Thot. También eneste caso nuestra fuente fundamental será la mitología. En Egipto, al igual que en Grecia, Hermes se presenta bajo múltiples formas. Aparece muchas veces como hijo primogénito de Ra y otras veces como hijo de Geb y de Nuth. En este segundo caso, es hermano de Isis, de Nephtis, de Seth y de Osiris. Era un dios lunar y a la vez, dios de las letras y de las ciencias, de las invenciones y de la sabiduría. Era el guardián de los archivos de los dioses.
Hermópolis era el centro fundamental del culto de Thot. Allí se pensaba que Thot era el verdadero creador del mundo. Lo presentaban con forma de ibis que incubaba el huevo del mundo. En concreto, creían que el mundo había sido creado por el sonido de la voz de Thot.

 

 

Dios del lenguaje y de la sabiduría

Así pues, Thot creó el mundo con el sonido de su voz, abriendo sus labios “la primera vez que despertó dentro de la Mente”. Del sonido de su voz fueron creados cuatro dioses y cuatro diosas. Por esa razón, la ciudad que posteriormente se llamaría Hermópolis fue llamada en principio Khmounou, es decir, “Ciudad de los Ocho”. Más concretamente, se dice que Thot creó cuatro parejas: Cuatro ranas (femeninas) y cuatro serpientes (masculinas).
Estas parejas eran las siguientes:

Nun y Nunnet, que simbolizan el agua primordial.
Kak y Kaket, que simbolizan la oscuridad.
Niut y Ni, que simbolizan la inmovilidad.
Heh y Hehet, que simbolizan el espacio.

Estos dioses continuaron la obra de la creación a través del lenguaje (verbo). De acuerdo con los antiguos textos, continúan cantando sin interrupción, y de esa forma, aseguran la marcha normal del sol. Thot jugó un papel importante en la resurrección de Osiris. Ya es conocido que se relaciona con la magia. Ayudó a la resurrección de Osiris con sus cualidades mágicas, las cuales se veían multiplicadas y reforzadas gracias a la exactitud de su voz. Es sabido que la correcta pronunciación del lenguaje contribuye de manera importante a su eficacia. Aunque no se crea en la magia, que ha sido tergiversada y malentendida en nuestros días, como tantas y tantas otras cosas, no se puede poner en duda el hecho de que muchas veces no es tan importante lo que se dice sino la manera
en que se dice, o por lo menos, las dos cosas tienen la misma importancia. Para los oradores de la Antigüedad esto era una certeza y era el alfa y omega de su capacidad de convicción.

Thot era el Señor de la Sabiduría. Él descubrió todas las artes y las ciencias, entre las que se contaban la aritmética, la geografía, la topografía, la medicina, la
adivinación, la magia y la música con instrumentos de cuerda y de aire. Pero Thot era, por encima de todo, el descubridor de la escritura. Era considerado como el inventor de los jeroglíficos y llamado “Señor del lenguaje divino”. Fue el primer mago. Aquellos que se dedicaban a la magia, los discípulos de Thot, decían que podían entrar en la cripta en la que el dios había colocado todos sus libros referentes a la magia, y leer y aprender las frases con las que se puede someter a las fuerzas de la naturaleza, incluso a los mismos dioses.

Justamente a causa de su omnipotencia, el dios tomó el nombre de Thot, que significa tres veces muy grande, y que los griegos tradujeron como Hermes Trismegisto. También se dice que el nombre de Thot significa secretario de los dioses, inventor del lenguaje y de la escritura, señor de todo conocimiento secreto y oculto.

Thot el Escriba

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Para los egipcios, todos los inventarios y todas las cuentas se encontraban bajo la responsabilidad de Thot. Era también el guardián de los archivos de los dioses y el responsable de transcribir la historia. Él fue el que instituyó la sucesión de los reyes, escribiendo el nombre del futuro faraón en las hojas del árbol sagrado de Heliópolis. Asimismo, escribía en un brote de palmera los años de reinado feliz que el dios concedía al faraón.
Como el Hermes de Grecia, el Thot de Egipto es el mensajero de los dioses.

 

 

 

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Es también el secretario. Podemos leer: “Ra lo dijo, Thot lo escribió”. Thot es también el que, con forma de ibis, está presente en el peso del corazón del difunto y registra las actas del juicio. Incluso puede, además de su labor de registro, leer en voz alta la sentencia del juzgado, como puede observarse en algunas de las representaciones.

 

La esposa de Thot

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Diosa Seshet

La esposa de Thot es Seshet, que es a su vez diosa de la escritura y de la historia. El ideograma de su nombre significa “la secretaria”. Ella misma es considerada como la que descubrió las letras y es llamada “Señora de la casa de los libros”.

Con frecuencia aparece Maat como esposa de Thot, la diosa de la Verdad y de la Justicia, que asiste en el peso del corazón del difunto. Thot es el brazo derecho de la Justicia.
En la mitología podemos leer:

“Hermes, que es la sabiduría, el conocimiento y la escritura sagrada personificados, es también la columna jeroglífica y el alfabeto sagrado. Es la columna parlante tanto en el lenguaje de los sacerdotes como en el lenguaje de los hombres simples. Estas columnas eran en Egipto las guardianas de todos los conocimientos, y es sabido que esta costumbre pasó desde época muy temprana a la antigua Atenas, en donde límites decorados, que llevaban el nombre de Hermas, ofrecían a los caminantes los axiomas sagrados de la ética y constituían una suerte de adoctrinamiento. Todo lo que se escribe es Hermes. Hermes es el educador por excelencia, el profeta y el divino descifrador de las leyes”((L. Bernard. Mitología Universal, pag. 85.))

Thot es aquel que posee las 7 Llaves de los Misterios y las transmite a los hombres. Actúa como intermediario entre los dioses y los hombres y es el Lenguaje mismo encarnado, representante del poder de Atum en el mundo.
Es bien sabido que el arte de la explicación, de la interpretación, tomó su nombre del propio Hermes. También es conocido que, justamente a causa de haber dado el lenguaje a los hombres, ha sido caracterizado como letrado (Logos = lenguaje y Logios = letrado, erudito)

Hermetismo

Conforme a un fragmento de una Cosmogonía de autor anónimo, que Reitzenstein había comprado en Egipto escrita en papiro y que posteriormente llevó a Estrasburgo, la creación del mundo es obra de Hermes, el cual la realizó por orden de su padre Zeus. Se trata de un texto muy interesante que cita cómo Hermes creó el mundo y le dio forma después de haber sometido a los elementos y haber puesto fin a la disputa que existía entre ellos.

Transcribimos un fragmento que hace referencia al tema que es ahora de nuestro interés, es decir, la relación de Hermes con el lenguaje:

“Con estas cosas en mente iba Hermes a través del pálido aire,
pero no iba solo, ya que a su lado se encontraba su buen hijo, el Logos
(Lenguaje),
ornado con alas ágiles, siempre verdadero y auténtico,
con la persuasión pura en los labios que no mienten,
mensajero rápido de la inteligencia límpida de su padre” ((Thadaios Zelinski, “Hermes Trismegisto”, Ed. Ekati, 2001, pags. 28 – 29.))

Este testimonio no se considera anterior al siglo III a. C.

Jámblico, en su obra Los Misterios de Egipto (VIII, 1), cita el testimonio de Manetón, según el cual Hermes habría escrito 36.525 libros. De acuerdo con Seleuco, que también es citado por Jámblico, las obras de Hermes podrían llegar a 20.000. De acuerdo con Lactancio,

“Él escribió libros, y realmente muchos libros, que tratan sobre el conocimiento de las cosas divinas. Proclama la grandeza del Dios supremo y único y llama al Señor y Padre con los mismos nombres que nosotros”((Francois Bonardel, “El Hermetismo”. Ed. M. Kardamitsa, 1994. Pag. 25.))

Y en otro lugar refiere:

Porque Trismegisto, que llegó a descubrir, no sé de qué manera, casi toda la verdad, frecuentemente describió la fuerza y la grandeza del Logos” ((Verbo, Lenguaje)(François Bonardel, “El Hermetismo”. Ed. M. Kardamitsa, 1994. Pag. 26.))

Adjuntamos un texto hermético que muestra la relación de Hermes con el lenguaje:

“Gracias, Padre, energía de mis Poderes. Gracias, Dios, Poder de mis energías. Tu propio Lenguaje (Logos) te canta himnos a través de mí. Recibe de mí el Todo con palabras, como ofrenda espiritual” ((Poimandrés XIII, 18) (François Bonardel, “El Hermetismo”. Ed. M. Kardamitsa, 1994. Pag. 63.))

De acuerdo con Bonardel,

“el papel de Hermes es hacer resonar correctamente todas las cosas. Hermes hace resonar el universo entonando el himno del renacimiento”((François Bonardel, “El Hermetismo”. Ed. M. Kardamitsa, 1994. Pag. 64.))

Epílogo

De acuerdo con todo lo anterior, nuestra capacidad de utilizar el lenguaje, de hablar y de escribir, es un don del dios Hermes o Thot. Esta capacidad constituye un privilegio exclusivo del hombre y es un poder extraordinario.

En nuestra época, en que el lenguaje es la manera básica de comunicarnos, es importante que concienciemos su poder y que lo utilicemos de manera correcta. Porque el lenguaje posee tanto el poder de la creación como el poder de la destrucción. Es nuestro deseo que todos podamos utilizar este don divino para la creación, tal y como es propio de los Hombres.

Bibliografía

Fernando Schwarz, Manual del Egipto Antiguo. Ed. Nea Akropoli. Atenas, 1988, págs. 69-70.
Thadaios Zelinski, Hermes Trismegisto y sus orígenes en la Arcadia, Ed. Ekati. Atenas, 2001, págs. 28-29, 34.
François Bonardel, El hermetismo. Ed. M. Kardamitsa. Atenas, 1994. Págs. 21, 25, 26, 63-64.
F. Schwarz y L. Winckler. Artículo “Qué es el hermetismo”. Revista “Nea Akropoli”, n.º 51 de enero 1991. Pág. 16.
Sakis Koukouvis, monografía “Los textos herméticos”. Marzo, 1999.
Apuntes de la materia Simbología Teológica de Nueva Acrópolis.
L. Bernard, Mitología universal. Ed. Christou Giovani. Atenas. Págs. 82-85.
Felix Guirand, Mitología universal. Ed. Merminga. Atenas. Págs. 70-75.
Mitología griega. Tomo II. Editorial Athinon. Atenas, 1986. Págs. 165-176.
Himnos homéricos. Biblioteca de Hestia, Atenas, 1977. Págs. 69-99.