Isabel Ohmann

Introducción

Los “Textos de las pirámides”, escritos durante el Imperio Antiguo, son los documentos más antiguos que mencionan a Isis y a su primer templo conocido, Netjeru, al este de Alejandría. La diosa era en ese momento la “Dama de la pirámide” y su culto era principalmente funerario.

Isis era llamada Uret-hekau, “grande en la Magia”, la que domina la ciencia divina y hace eficientes las palabras. Isis era también la “Gran Médica”; bajo este aspecto era capaz de curar a Osiris, mientras que en los duelos funerarios era la divinidad principal del rito con los difuntos. Como sanadora mágica, ella curaba las enfermedades y devolvía los muertos a la vida. Se decía que su corazón era más hábil que un infinito número de espíritus.

El trono real

Su nombre significa “el trono” (aset) que lleva en su cabeza como su nominativo:

Ella misma es un trono cuando sostiene al divino niño en sus rodillas para amamantarlo, como la representan las figuras de épocas tardías. El trono está relacionado también con los pantanos del delta del Nilo, pues las ciénagas profundas y los bosques de papiros simbolizaban para los antiguos egipcios las aguas maternales.

Igualmente, su nombre fue asociado al poder real, afirmando que la potencia del Faraón tenía como base la magia isiática, es decir, la sabiduría y el poder del amor capaz de dar vida y nutrir el Ka del Faraón engendrando fecundidad y prosperidad para el país.

Heka, la maga

En Egipto, la magia llamada Heka es el poder que los dioses dan a los hombres para actuar sobre lo real. (He: lo que estimula, modifica. Ka: fuerza vital presente en cada ser y en cada cosa).

Jeroglífico de Heka

Desde el Antiguo Imperio este dios está presente. El término “heka” se empleó para designar los textos y las fórmulas mágicas escritas en los amuletos. Siendo asociado a los  poderes mágicos y a los sortilegios, Heka es la personificación del poder mágico del sol, de la palabra y de la magia divina dispensadora de vida.

“El poder que une la imagen al resultado es el dios Heka… designado como el hijo mayor del creador y el agente gracias al cual las “imágenes-ka” toman la forma de los dioses y de las realidades del mundo físico. La transformación de los vocablos enunciados o escritos como imágenes accesibles de lo que representan, tienen una particular importancia para Heka, que generalmente está asociado a Hu, el Verbo de Autoridad”((Une introduction à la magie de l’Egypte ancienne, conférence de Robert Ritner, Ecole de Hautes Etudes. https://journals.openedition.org/asr/794)).

Los sacerdotes de Heka eras médicos-magos y poseían escuelas sacerdotales en Heliópolis, Menfis y Esna.

Los mitos de Isis La Maga
La resurrección de Osiris

Es en el mito de Osiris donde mejor se expresa el poder mágico de Isis. Como Maga que trajo a Osiris nuevamente a la vida, Isis es la diosa curadora, pero también aparece como la que permite al difunto adquirir vida en el más allá.

Ella sabe exhalar el aliento de vida en las fosas nasales del cadáver de Osiris, tras reunir sus pedazos esparcidos para hacerlo revivir y otorgarle nuevamente su unidad.

Por medio del aleteo de sus alas envuelve y protege a Osiris y hace retroceder “el casi muerto,” de las regiones tenebrosas.

Así fue concebido su hijo Horus, nacido de la imposible unión de la vida y la muerte. Isis une mágicamente las dos orillas de la existencia, de la misma forma en que unió los pedazos dispersos del cuerpo de su esposo Osiris.

A través de ella se realiza el misterio de la Vida: Isis penetra el secreto más esencial, el de la resurrección, trayendo así la idea de la inmortalidad.

Su primera obra mágica es el amor de la Viuda (chentayt) que la impulsa a la búsqueda de su esposo más allá de los peligros que ello representa. El llanto de Isis exorciza las fuerzas hostiles. Y simbólicamente, el amor entendido como una fuerza de unión, es lo que le permite reconstituir la unidad del cuerpo de Osiris, regenerar el cuerpo casi muerto y restituirle sus fuerzas.

En relación con lo que sabemos del mito, el método de la diosa comporta tres fases:

1.Reunir el cuerpo de Osiris desmembrado por Seth. El cuerpo de Osiris         representa el Todo que las fuerzas contradictorias de la experiencia dispersan y que cada uno de nosotros debe reestructurar en sí mismo. Los medios que     propone Isis son de orden mágico y ritual, y en lo cognitivo, a través de mitos y símbolos.

2.Analizar y ordenar todos los elementos encontrados. Clasificar todo lo que contiene la cámara secreta y la matriz del sarcófago. En ese momento, Isis toma la forma de Maat e imparte la inteligencia que permite reconstruir un orden vital.

3.La revelación de las enseñanzas de Thot para llegar a una relación de simpatía con los Misterios del Cielo.

En realidad, Isis y Osiris, actuando juntos, ella en el rol activo y él en el rol pasivo como guardián de los poderes y de los secretos, enseñan la ciencia secreta de Thot:
•Obtener los conocimientos sagrados.
•Discernir y analizar los conocimientos.
•Llegar a la integración del alma individual con el Todo((El Egipto invisible. Capítulo 5, Fernando Schwarz)).

Ella aprende de Anubis la ciencia secreta del embalsamiento y de la momificación. El acto de momificación es, ante todo, un acto mágico. Momificar se dice en egipcio “hacer un cuerpo de magia”. La momia de Osiris es un cuerpo de sustitución, una crisálida en la que se realiza la magia de la metamorfosis. En la obra alquímica, se la asocia con la realización de la materia de la Gran Obra, bajo la forma de la diosa Chentayt, la viuda.

Así, gracias a su amor operativo, a su fidelidad y a su ciencia de maga, Isis llega a infundir nuevamente la vida a su bien amado y más todavía, a transmitirle el espíritu que restaurará su energía vital para permitirle revivir en el más allá.

“Siempre se ve a Isis detrás de Osiris, protegiéndolo. Según los egipcios el fluido vital de cada ser recorre la columna vertebral, haciendo de la espalda el lugar más expuesto a los peligros. Muchas veces ella activa la vitalidad del dios con sus alas”((Id.))

El cuerpo de Osiris simboliza también la totalidad de Egipto y la magia de Isis se convierte en el poder unificador y protector del Faraón.

El nombre secreto de Ra

La magia cósmica de Isis nace de su capacidad de conocer los misterios del Universo y, entre ellos, el del nombre secreto de Ra, encarnación de la luz divina. Por eso, es llamada Ojo de Ra, el aliento ardiente del sol.

Cuando a su hijo, el dios Horus, le picó un escorpión, Isis se convirtió en la más grande maga captando el nombre secreto de Ra. El escorpión representa simbólicamente todos los peligros que acechan al hombre en esta vida y en el más allá.

Conocer el nombre secreto de alguien es adquirir su poder.

En efecto, los egipcios atribuían un gran poder al nombre y a la imagen, como lo indica Heka. Para los antiguos egipcios, dar un nombre – ren – a un ser o a una cosa, es darle vida y darle forma. Así ellos le atribuían una gran y profunda potencia y pensaban que poseyendo el nombre de una persona o de una divinidad podían utilizar su poder, y en el caso de un ser humano, tener influencia sobre su Ka antes y después de la muerte.

Para ellos, toda representación de un ser o un objeto atraían naturalmente la energía de ese ser o de ese objeto; de allí venía el poder de los amuletos representando las divinidades que llevaban los vivos, pero que también eran depositados sobre las momias.

En el doble mito de Osiris y de Ra relacionados con Isis, aparecen las dos fases complementarias de la existencia, la interna y la externa, la visible y la invisible, mostrando así, como la magia de Isis une la dualidad por el misterio del amor y de la vida y el poder de la ciencia sagrada.

“El Osiris negro posee el aspecto interior de Ra cuando muere en el cuerpo de Nut al occidente. Osiris es el poder de asimilación y de transformación. Ra es la fuerza de estimulación, de emanación de la vida y del misterio de la luz que permite la elevación y la regeneración de todas las cosas”((Egipto invisible. Fernando Schwarz)).

El amor de Isis por su hijo Horus es la raíz de su poder, el mismo que se acrecienta con la captación del poder del demiurgo. El amor se convierte en la fuente de astucia, imaginación y de audacia, así como de la ciencia mágica. Isis no sólo devuelve la vida a los muertos en el más allá, sino también a los vivos en este mundo, convirtiéndose así en la Sanadora, la Maestra de los médicos-magos.

En este mito el Verbo aparece no solo como una herramienta importante de la magia, sino también de Isis. “Soy Isis, la diosa Maestra de la magia, aquella que ejerce la magia con discursos eficaces”((Estela Metternich)). “Soy Isis, la Señora de caminos, aquella de las palabras eficaces para las situaciones difíciles”((Texto del Nuevo Imperio)). Solo sus palabras “son capaces de devolver la vida a una garganta que se asfixia”.

La palabra tiene un poder importante en el campo de la magia. En efecto, pronunciar el nombre de un difunto, permite animarlo en el otro mundo. Además, se ve que el Verbo se encuentra en el principio de la concepción del mundo: el demiurgo Amón llama a su doble Ra por medio de la palabra para hacerlo “nacer”. La palabra es una potencia creadora.

Entonces, Isis aparece como Señora de las palabras y del sonido, como las vibraciones creadoras de la vida.

Su poder es igualmente el de la metamorfosis. La representación de Isis “la dorada”, arrodillada sobre el signo nub (oro), significa la transmutación alquímica. Su vientre es un atanor matricial. Ella es portadora del poder de la metamorfosis, metamorfoseándose ella misma en un milano para dar nuevamente vida a Osiris, o metamorfoseando a Horus frente a Seth. Igualmente, lo hace con la substancia inerte de Osiris momificado como un ser vivo en el más allá, realizando así el misterio de la resurrección. Isis es la gran iniciadora, la gran Madre Universal que posee la magia de la iniciación.

Los rostros de Isis La Maga

Isis es la maga por excelencia, capaz de alejar la enfermedad, de devolver la vida, pero también de provocar la muerte. Ella posee los cinco poderes mágicos:

La Magia del Nombre (ella captó el nombre de Ra).

La Magia Defensiva (rechaza a Seth y cura a Horus). El poder apotropaico (de alejar el mal) y profiláctico, protector contra los peligros, aquí en la tierra, pero también en el más allá, a través de diversas fórmulas mágicas que sirven para alejar los monstruos que jalonan el recorrido del difunto, pero también para ayudarlo a alcanzar los Campos de Lalú (se denominaba los Campos de Lalú o Campos de las Cañas, al paraíso donde vivirían su nueva vida los puros de corazón). De otro lado, la magia defensiva tiene el poder curador de las enfermedades proporcionando los remedios y siendo capaz de regenerar y de rejuvenecer.

La Magia Productiva (consistente en dar vida), ella dio nacimiento a Horus y devolvió la vida a Osiris. Es el poder creador de Isis que vuelve a dar la vida a los hombres, a los muertos, y otorga la fecundidad a los países.

La Magia Adivinatoria (Lecanomancia: el arte de adivinar a través del sonido de las piedras preciosas en una vasija).

El culto de los muertos (lazo entre el mundo visible y el invisible). Su sabiduría permite conocer los secretos de las fórmulas de protección. A partir del Nuevo Imperio hasta la llamada Baja época egipcia y la época greco-romana, Isis será asociada a la curación. Ella es la experta en la ciencia médica, posee el conocimiento de los filtros y los remedios. Estará asociada a Serapis y Asclepios.

Isis protectora

Los antiguos estaban de acuerdo en decir que la magia les fue dada para que pudieran defenderse de todas las cosas que les sucedían. Para los egipcios, persuadidos que las entidades maléficas recorrían el mundo, la capacidad de defenderse de ellas era pues, una de las cosas más importantes. La magia de Isis servía para alejar la muerte y a todas sus criaturas, como son los escorpiones, los cocodrilos o los espíritus malhechores.

Sabemos que el rol de Isis como protectora de Horus de todos los animales peligrosos, fue conocido en el Nuevo Imperio gracias a varios documentos que manifiestan el poder que ejercía la diosa instruida por su padre Geb, por medio de la magia de las palabras.

Uno de los textos de la estela de Behague, que se encuentra ahora en el museo de Leiden, Holanda, dice así: “Soy Isis, señora de los Caminos, la de las palabras eficaces ante las situaciones difíciles, yo, a quien mi padre Geb dio su poder mágico para asegurar la protección de Horus mi hijo. Sellaré el hocico de todas las serpientes, haré retroceder todos los poderosos animales, los leones que están en el desierto, los cocodrilos que estén en el rio, todo reptil que muerda en su antro”.

Isis curadora
Una característica muy marcada de la práctica de la magia faraónica es la utilización de breves alusiones a hechos místicos (“historiolae” procedimientos literales que permitían al mago reforzar la eficacia de la fórmula que debía pronunciar para proteger o curar a un paciente), por ejemplo, en la estela de Metternich, la curación de Horus niño luego de haber sido picado por un escorpión. El objetivo era reparar la falta de armonía presentada por una contingencia (la picadura del escorpión) refiriéndola al orden ideal contado por el mito. Isis es invocada para aliviar las picaduras o mordeduras de serpientes y de arañas: “Toda serpiente que pica (r”nb psh) me obedece”.

Adivinación

El único campo mayor que implica a Isis en los papiros mágicos demóticos es la adivinación, sobre todo la lecanomancia (una técnica de adivinación por medio de la lectura del agua o del aceite en un plato). Se trata de tirar piedras preciosas en el agua y por medio del sonido o, por el reflejo luminoso que producían, dilucidar ciertas suposiciones sobre el futuro. Otra práctica consistía en tirar aceite y “leer” las manchas que se producían en la superficie del agua.

Los encantamientos del Amor

Isis es frecuentemente evocada en los encantamientos de carácter erótico, para construir relaciones amorosas o asegurar el buen rendimiento sexual.

Isis La Maga fuera de Egipto (( Procedente de Richard L. Gordon & Valentino Gasparini, Looking for Isis “the Magician” ( ḥkȝy.t) in the Graeco-Roman World, in Bibliotheca Isiaca III , bajo la dirección de Laurent Bricault & Richard Veymiers, traducido al francés por Isabelle Ohmann)).

Como Isis misma, sólo es invocada en un texto mágico encontrado fuera de Egipto con un fondo greco-egipcio.

La magia de Isis desaparece en el mundo greco-romano. Los escritores greco-romanos mencionaban simplemente el contraste entre sus propias percepciones de la “magia” y las de los egipcios.

En la época helenística ya era claro para los mercaderes de divinidades isiáticas, que la “magia” egipcia (hkȝ) era un asunto peligroso y que era preferible presentar a Isis y a Serapis como productores de maravillas, comprendida la curación milagrosa (como thaumatopoioi o thaumatourgoi: taumaturgos), poniéndolos así en un rol divino, familiar al contexto griego. Las referencias a la “magia” están complemente ausentes en la literatura aretalógica (narración de los hechos prodigiosos de un dios o un héroe) greco-romana, aunque ésta se apoye en uno o varios textos producidos en Menfis.

Es todavía más asombroso constatar que el tema está ausente en los himnos demóticos dedicados a Isis, escritos para prácticas puramente egipcias.

Conclusión

Isis posee el don de la vida. Ella es la fuerza que no se resigna jamás y que, gracias a su amor, libera la energía para vencer la fatalidad. Ella trasciende el fatum, pues es ella a quien “el destino obedece”.

Diosa que vence el peligro, la enfermedad y la muerte, Isis es la maga por excelencia. Ella es capaz de devolver la vida tanto a los muertos en el Más Allá (Osiris) como a los vivos en esta vida (Horus). Estos dobles nacimientos que realiza hacen de ella la suprema Iniciadora.

Esta “sabia en magia”, gracias a su poder, puede traspasar las reglas aparentemente infranqueables de la existencia y del universo y las aparentes barreras entre la vida y la muerte, pues ella encarna la potencia misma del demiurgo.

Por medio de sus palabras, de su aliento vital, de su alegre y rítmico movimiento y de la tenacidad, Isis mantiene el orden armónico del universo y del hombre. Ella afirma el poder y la perennidad de la vida en todos los planos de la existencia.

Una inscripción tallada en una estatua de Isis encontrada en Saïs, reza de la siguiente manera:

“Soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será. Ningún mortal ha levantado todavía mi velo”.

Ese es el velo que separa lo invisible de lo visible y que sólo la magia puede reunir. Así pues, retirar los velos de Isis daría acceso a la revelación del misterio de la vida y de la inmortalidad.

Notas Texto original en francés. Traducido al español por Angela Gilardi Polar