“En toda la seriedad de la verdad, escucha esto: sin el “Ello” el ser humano no puede vivir. No obstante, él que vive solo con el “Ello”, no es un ser humano”.

Giorgos Likargiris

La tesis principal y la idea de Martin Buber (Viena 1878- Jerusalém 1965) se encuentran en su obra más famosa, que se acabó el 1920 y se publicó el 1922 en Alemania, bajo el título I – Thou. Fruto de décadas de preparación y de reflexión, contiene la tesis de Buber sobre el proceso principal de la existencia, o sea, el “relacionarse”. Aunque dicho libro fue reconocido casi inmediatamente en los
círculos filosóficos europeos, no se va a traducir al inglés hasta el 1937.

Su estilo de escritura y el texto no se parece en nada a un ensayo filosófico. Es casi poético y lírico, como un himno. No es una explicación teórica de un tema, sino una
exposición del alma, una reflexión interior. No trata de  convencer sobre una tesis, ni exponer sus ideas. Solamente abre su corazón y nos muestra su preocupación. Si a todo esto, agregamos el estilo aforístico de escritura, entonces, en el texto de Buber encontraremos mucha similitud con la obra de Nietzsche, sobre todo con Así habló Zaratustra.

El libro está escrito como una serie de aforismos, grandes y pequeños, que están separados en partes temáticas. Los aforismos de cada tema están escritos sin una lógica concreta. No son pasos sucesivos que tratan de formar una reflexión entera. El escritor no argumenta, solo refleja su preocupación sobre los distintos temas. No obstante, cada parte constituye un aspecto del pensamiento de Buber que, si se considera como un conjunto integral, nos revela su tesis y
reflexión. De alguna manera, estamos siguiendo el proceso interior del autor.

El libro se estructura en tres partes y tiene un estilo narrativo. A veces, aparece un segundo narrador que expone sus preguntas.
 La primera parte se ocupa de la condición humana investigando la psicología del individuo.

 La segunda parte trata de la existencia humana en el plano social. Estudia la sociedad y también la manera de existir del individuo dentro de la sociedad.

 La tercera parte se ocupa de temas de teología, basada en las conclusiones de las dos partes anteriores.

La principal tesis filosófica de Buber es que el ser humano tiene dos maneras de relacionarse con el mundo: la relación entre Yo y Ello (It) y la relación entre Yo y Tú. Ambas maneras son innatas y útiles al ser humano.

Yo-Ello
Buber lo denomina “experiencia”. Es una situación familiar a todos, porque es la que usa casi exclusivamente la gente actual. La experiencia es la forma bajo la cual una persona se relaciona con el mundo a través de la filosofía (teórica) y de la ciencia. La persona recoge los datos, los analiza, los clasifica, y después reflexiona sobre los mismos. El objeto de la experiencia, el “Ello” (cosas, animales, personas, naturaleza, Dios), se considera “una cosa” para utilizar, “una cosa” de conocimiento, o “una cosa” que sirve a un propósito. En la experiencia, entendemos “las cosas” como una colección de cantidades, como puntos de referencia concretos en el espacio y en el tiempo. Hay una gran distancia entre el Yo que experimenta, que es el sujeto, y el Ello, que es el objeto de la experiencia. Además, el Yo que vive las cosas es un observador objetivo y no un participante activo capaz de relacionarse. Nuestra cultura occidental, según Buber, llega a la conclusión de que ésta es la única forma de relacionarse con el mundo, y así tendemos a olvidarnos de la otra forma que es mucho más importante para la existencia humana.

Yo–Tú
“Toda la vida real es el encuentro”

No obstante, además de esta manera familiar de relacionarse, hay otra más, dispuesta para nosotros, que es la que Buber nos propone. Es la manera típicamente humana; Buber la denomina “encuentro”. Es la relación entre Yo y Tú. En este caso, entramos en relación con el objeto al que nos enfrentamos, participamos ambos en algo, y tanto el Yo como el Tú se
cambian a través de esta relación. Enfrentamiento aquí, significa que nos miramos cara a cara, en el mismo nivel, corazón con corazón. El Tú se considera un conjunto, una totalidad de sus cualidades. El Tú no está tratado en un tiempo y espacio concreto, sino como si fuera el universo entero, o mejor dicho, como si el universo existente estuviese experimentando a través del Tú. Ambos Yo y Tú se transforman a través de su relación activa.

Podemos provocar un encuentro con cualquier cosa. Con cosas inanimadas, con animales, con el ser humano, pero sobre todo con Dios, que es una situación que Buber llama “el eterno Tú”. El “Ello” puede ser animado. No es la cualidad de la otra parte la que lo convierte en “Tú”, sino la relación misma entre las dos partes. Según Buber, ahí está la esencia.

Desgraciadamente, la relación “Yo-Tú” es frágil, no dura para siempre. En el momento que empiezo a tener expectativas y deseos que proyecto al “Tú”, esto inmediatamente lo convierte en “Ello”. Solo la relación con “el eterno Tú”, la relación con Dios, con lo Sagrado, puede durar.

En la segunda parte de su obra, Buber analiza la sociedad de su época (1920), pero vale para la contemporánea también, y nota que la manera de relacionarse es la de “Yo-Ello”. En la política, en la economía, en las instituciones y en la vida personal, hemos basado nuestra existencia y función en el hecho de que consideramos cada ser un “Ello” y no un “Tú”. El ser humano de hoy está alienado básicamente porque la sociedad es exclusivamente un “Yo-Ello” (mundo). Todo
alrededor de nosotros es un objeto para ser utilizado.

La agonía existencial, la preocupación por la insignificancia, y la sensación de una perdición inminente, que la mayoría de la gente experimenta en algún momento de sus vidas -sobre todo durante la noche cuando no pueden dormir- es el efecto de nuestra existencia exclusiva a través de la “experiencia” y la exclusión del “encuentro”. Por eso, Buber aclara que la única solución es abrirse al encuentro y construir una sociedad basada en la relación con los “Tú” y no en la experiencia del “Ello”.

En cada encuentro entre seres humanos, puede suceder “algo más”, algo que va a durar más y nos va a llenar. Este “algo más” está en el encuentro con Dios o relación absoluta, según Buber. No podemos buscar nuestra relación con Dios, pero podemos prepararnos para ésta, reuniendo todos los aspectos de nosotros mismos, dentro de nuestras almas.
Si nos preparamos para este “encuentro”, seguro que va a surgir algo, y la prueba es el cambio que vamos a tener. Después del “encuentro absoluto” llegamos al punto de contemplar cada ser (la naturaleza, los animales, los seres humanos) bajo el aspecto del “Tú”. Llegamos al punto de sentir caridad hacia todos los seres, y tenemos la sensación de la responsabilidad y del cariño hacia nuestro ambiente natural o social. Este cambio de mentalidad, según Buber, es la revelación divina. Es la salvación. La gente, llena de la responsabilidad que surge del amor, dado que ya pueden decir “Tú”, no están alejados, no se preocupan por las insignificancias de la vida. Encuentran su sentido de vivir. Están llenos, completos, y pueden ayudar a los demás a cumplir con sus metas. Pueden ayudar a construir una sociedad ideal, la sociedad verdadera que surge de seres humanos que han pasado por esta “relación absoluta”, y pueden dirigirse a todo el mundo con el “Tú”.

Además del aspecto filosófico en la obra de Buber, hay un aspecto terapéutico. Su obra se convertirá en una inspiración importante para otros, y va a afectar las percepciones sobre la relación terapéutica, especialmente en los terapeutas de habla alemana. Los ejemplos más importantes son los de Freud, Adler, Jung, Binswanger, Trueb, Rank y escuelas como la Gestalt, en el enfoque centrado en la persona, el enfoque existencial, la terapia de familia y, las escuelas de Freud. Después de la traducción de su obra al inglés, sus ideas llegarán a adquirir fama en las escuelas británicas, influyendo en personalidades importantes, como R. D. Laing y Donald Winnincott. Sus ideas pronto cruzarán el Atlántico y encontraremos sus influencias en el método terapéutico de Bugental y Yalom.

Frases de Martin Buber
Hay tres principios en la existencia humana: el principio del pensamiento, el principio de la palabra y el principio de la acción. Cada conflicto entre yo y una persona viene de que no digo lo que quiero decir y no hago lo que digo.
No podemos entender el mundo, pero podemos abrazarlo, abrazando a uno de sus seres.
Todos los viajes tienen destinos secretos de los cuales el viajero no es consciente.
Cada “Tú” es una mirada al “Tú eterno”. A través de cada “Tú” la palabra primordial se dirige al “Tú eterno”.
A través del “Tú” una persona se convierte en “Yo”.
La soledad es el lugar de purificación.
Ser viejo puede ser grandioso, si alguien sabe todavía cómo empezar desde el principio.
El poder se neutraliza solo mediante el ejercicio de una fuerza opuesta.
No me gusta mucho la religión y agradezco que esta palabra no exista en la Biblia.
El camino correcto debe ser claramente correcto, pero no completamente claro. Si está completamente claro, es muy fácil rechazarlo.

Bibliografía
Maurice Friedman (2008) Buber and Dialogical Therapy:Healing Through Meeting, The Humanistic Psychologist, 36:3-4, 298-315.
W. J. Morgan & Alexandre Guilherme, I and Thou: The educational lessons of Martin Buber’s dialogue with the conflicts of his times, Educational Philosophy and Theory, 2010.
Wood, Robert E. Martin Buber’s Ontology: An Analysis of I and Thou. Northwestern University Press, 1969.
« Communitarian Elements in Select Works of Martin Buber, » The Journal of Value Inquiry, No. 33, (July 1999), pp. 151-169.
https://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Buber#Biography
https://www.britannica.com/biography/Martin-Buber-German-religious-philosopher
https://www.iep.utm.edu/buber/

Martin Buber on education


https://buber.de/