Dominique Duquet

Los descubrimientos del siglo XXI

Desde el inicio de la década del 2000, una gran conmoción ha tenido lugar en el estudio del linaje humano, a tal punto que se puede hablar de una verdadera “revolución de nuestros orígenes”. Se puede resumir los descubrimientos recientes alrededor de tres grandes ejes:

  1. La genealogía de nuestros ancestros se ha enriquecido considerablemente. Al comienzo del siglo XXI, el descubrimiento de Toumai y Orrorin dieron la sorpresa; (homínidos de 6.000.000 de años) porque no solamente se trataba de los fósiles más antiguos del linaje humano, sino que revelaron que ya eran bípedos, cerca de 2.000.000 de años más temprano que lo previsto hasta entonces. Otros descubrimientos han venido a enriquecer nuestro árbol genealógico.
  2. El escenario de la evolución cultural conmocionado. Los fósiles humanos cuentan la historia de la hominización. Los fósiles de herramientas y del arte cuentan la historia de la humanización. Y ahí también han tenido lugar grandes cambios porque la fabricación de herramientas de piedra ha avanzado 800.000 años. Estamos seguros a partir de un descubrimiento espectacular de 2015: es quizá un australopiteco, contemporáneo de Lucy o de Pie Pequeño, y no un antiguo Homo quien fabricó las primeras herramientas de piedra. Otro descubrimiento mayor: las prácticas simbólicas aparecieron quizás mucho antes de la aparición de las artes de las cavernas (40.000 años); hace de entre 1.000.000 a 200.000 años, Sapiens y Neandertal utilizaron colorantes naturales, sin duda para pintarse el cuerpo y grabar signos enigmáticos sobre bloques de piedra.
  3. Una tercera revolución menos conocida e igual de fundamental, que ha tenido lugar es la de modelos de evolución. La teoría clásica de la evolución hace de la selección natural el motor de la evolución. El principio es simple: las mutaciones ocurren al azar y la naturaleza realiza una selección. Según este modelo, la bipedestación aparecerá en la sabana y el cerebro del linaje se habría desarrollado para permitir a los individuos adaptarse a un entorno muy cambiante.

Los evolucionistas acuden hoy en día a otros mecanismos, como el del “nicho cultural”. La especie se habría ido adaptando progresivamente no a un medio natural, sino a un entorno social, técnico y cognitivo que ha contribuido a forjar. Este proceso de autoselección habría creado finalmente una dinámica en cadena que ha hecho divergir el linaje humano de aquellos de los otros primates.

Una de las cosas propias del humano es justamente haber instalado dispositivos sociales, técnicos, culturales y cognitivos que lo han alejado progresivamente de sus raíces.

2000-2001: descubrimientos de Orrorin y de Tournai; en estos años descubren en Kenia un homínido muy antiguo, Orrorin tugenensis, un simio bípedo de hace 6.000.000 de años. Orrorin significa «el hombre original» en la mitología local. Al año siguiente del descubrimiento de Tournai, se hace la exhumación de un cráneo de un posible ancestro del linaje humano de hace 7.000.000 de años.

2002: un arte antiguo de 90.000 años; en Blombos (África del Sur), pequeños bloques de ocre rojo y grabados, son fechados en más de 77.000 años. Conchas perforadas utilizadas como perlas fueron encontradas en sitios de la región, así como en Argelia e Israel, de hace más de 90.000 años de antigüedad. A continuación, en 2008, un verdadero kit de fabricación de colorantes será encontrado en el mismo sitio. Fechado de hace 100.000 años, retrasa considerablemente la fecha de aparición del pensamiento simbólico. En 2018, también en Blombos es descubierto un pequeño bloque de piedra sobre el cual han sido trazadas cruces en ocre.

2003: en Atapuerca (España) son descubiertos esqueletos fechados de hace más de 400.000 años. A la par de los cuerpos, un magnifico bifaz bautizado “Excalibur” debido a su más que probable contenido simbólico, atribuido a Homo heidelbergensis. ¿Se trata de alguna ofrenda en una sepultura colectiva? / * El hombre de Flores, un Homo erectus en los tiempos del Sapiens. En septiembre de 2003, en la isla de Flores (Indonesia), los restos de nueve antiguos Homo de pequeña talla (1 metro), a la par de herramientas de piedra y de restos de fuego. El hombre de Flores (apodado el Hobbit) vivió entre -190.000 y -50.000 al mismo tiempo que los primeros Sapiens.

2012: la más bella cerámica del mundo de hace 20.000 años; fragmentos de cerámica fueron descubiertos en China, en la gruta de Xianrendong (provincia de Jiangxi). Esta cerámica precede en 10.000 años la invención de la agricultura, a la cual se ha asociado constantemente la cerámica.

2013: una sola especie de antiguos Homo; un cráneo de 1.800.000 de años descubierto en Georgia (sitio de Dmanissi) con rasgos comunes a diferentes tipos de antiguos Homo sugiere que pertenecían todos a la misma especie: Homo erectus.

2014: Signos grabados hace 500.000 años; en Indonesia, hace 500.000 años vivieron los Homo erectus. Uno de ellos ha grabado sobre una concha signos en forma de cruz, de los cuales se nos escapa su significado, pero el descubrimiento de estos signos se remonta muy lejos en el pasado de los signos de las actividades llamadas simbólicas.

2015: descubrimiento de herramientas de piedra fechadas de 3.400.000 de años en África del Este, que preceden en 700.000 años los fósiles más antiguos del género Homo conocidos.

2015: un collar de 130.000 años; un estudio demuestra que las joyas más antiguas del mundo descubiertas en Croacia (garras de águila montadas en collares) han sido fabricadas hace 130.000 años por los Neandertales.

2016: hace 176.500 años, los Neandertales practicaban rituales en el interior de la gruta de Bruniquel (Tarn-et-Garonne), como lo muestran los trozos de estalagmitas en círculo. Esto fue 140.000 años antes de la llegada de los Sapiens a la región.

2017: los Homo Sapiens estuvieron en Marruecos hace 300.000 años; un cráneo de Homo Sapiens descubierto en Marruecos en los años 1960 ha sido fechado de hace 300.000 años, lo cual hace más antiguo al Homo Sapiens en cerca de 100.000 años. / * * Homo naladi. Este Homo erectus descubierto en África del Sur ha vivido alrededor del 250.000. Medía 1,50 metros y pesaba alrededor de 45 kilos y su cerebro no era más grande que una naranja. Pero ha depositado a sus muertos en el interior de salas difícilmente accesibles situadas muy lejos al fondo de una caverna (lo que significa que podía darse cuenta de cosas y ya practicaba rituales funerarios).

La gran bifurcación humana

Hace dos siglos, alrededor de 1820 – 1830, no sabíamos prácticamente nada sobre nuestros orígenes. La historia canónica que prevalecía era la de la Biblia. Adán, el primer hombre había sido forjado por Dios el séptimo día de la Creación a partir de un trozo de barro…

A partir del siglo XVIII, una nueva visión de los orígenes de la humanidad había comenzado a emerger. En 1758, Carl von Linné propuso su clasificación de las especies. El hombre, rebautizado Homo sapiens, aparecía como una especie entre las otras. Esto era ya reintroducir lo humano en el mundo vivo. En la misma época, Jean-Jacques Rousseau publicaba sus “Discursos sobre el origen de las desigualdades” (1754). Propuso una teoría del surgimiento del humano, del lenguaje, de la cultura, de las leyes, que no recurría a Dios sino a un escenario evolucionista.

A principios del siglo XIX, en su filosofía zoológica, el naturalista Lamarck considera explícitamente al hombre como nacido de un “cuatro manos” que vivía en los árboles.

La idea de una evolución del hombre a partir del animal se encuentra entonces bien presente y se propaga en los círculos intelectuales, incluso desde el interior de la Iglesia.

Uno de los primeros en asentar una ciencia prehistórica es el danés Christian Thomsen. En 1830, publica una “Guía de las antigüedades escandinavas”, en la que clasifica los objetos de la prehistoria en tres periodos: “la edad de piedra”, “la edad de bronce” y “la edad de hierro”. Al mismo tiempo Jacques Boucher de Perthes, considerado en Francia como el “padre de la prehistoria”, descubre en las orillas del río Somme numerosas herramientas de piedra que, según él, habían sido talladas por la mano del hombre en una época “antediluviana” (antes del Diluvio). Habrá que esperar 20 años antes que el mundo científico acepte esta idea.

¿Qué sabemos hoy de los hombres que fabricaron estas herramientas? En 1856, el descubrimiento de Neander, en Alemania, del fósil de un cráneo con rasgos primitivos aporta un elemento clave al rompecabezas. Después de furiosos debates, el hombre llamado de Neandertal es reconocido como el primer testigo de la existencia de “hombres prehistóricos”.

Los descubrimientos continúan entonces como el del cráneo de un Homo erectus por Eugène Dubois en 1871 –el mismo año en que Darwin publica “The Descent of Man” (La ascendencia del hombre). Un arte prehistórico (pinturas murales, arte mobiliario) es traído a la luz. Estos descubrimientos son alimentados y estimulados por la teoría de la evolución que se impone en el mundo científico.

Al final del siglo XIX, la prehistoria y la arqueología se convierten en las ciencias faro. La carrera por los vestigios fósiles humanos, piedras talladas, cuevas ornamentadas, comienza. Se explora, se busca, se desentierra, se clasifica, se fecha, se especula… Las periodizaciones se afinan (Paleolítico medio o superior, cultura achelense, musteriense, gravetiense, magdaleniense, etc.). Poco a poco las piezas del inmenso rompecabezas de nuestros orígenes se colocan en su lugar…

  La línea humana se separó de la de los otros homínidos hace cinco a siete millones de años. Esta evolución puede resumirse en cuatro grandes etapas, separadas por las innovaciones mayores.

Una historia en cuatro épocas: Dos siglos más tarde, ¿dónde estamos?

La historia del linaje humano puede ser descrita en cuatro grandes etapas:

1) Los primeros homínidos (ancestros comunes de los grandes simios y de la línea humana)

2) La época de los australopitecos (notablemente con Lucy y Pie Pequeño)

3) La época de los antiguos Homos (Homo habilis, Homo erectus, etc.)

4) Finalmente la época del Homo sapiens y de sus primos Neandertal o Desinova con los que coexistió.

1) Los primeros homínidos: los humanos actuales son los primos (y no los descendientes) de los chimpancés: compartimos con ellos un ancestro común que vivió hace 5 a 7 millones de años. Los primeros fósiles cercanos a este ancestro común han sido encontrados en los años 2000. Fueron los primeros representantes del linaje humano. El primero fue Orrorin, descubierto en Kenia por el equipo dirigido por Brigitte Senut. Su fémur permite concluir que Orrorin ya era bípedo. El año siguiente, en 2001, otro descubrimiento excepcional desplaza a Orrorin: en el desierto de Chad, el equipo del paleo antropólogo Michel Brunet descubre el cráneo de Toumaï (Sahelanthropus tchadensis), un homínido antiguo de 7 millones de años. La gran innovación de los primeros homínidos en comparación a sus pares, ancestros de los grandes simios actuales, es la bipedestación.

2) La época del australopiteco: hace 5 millones de años aparece un nuevo grupo de homínidos, los australopitecos. Formaban un género compuesto de muchas especies. Su variedad anatómica muestra que la evolución no es ni lineal ni unidireccional. En el seno de los miembros de los australopitecos coexistieron también rasgos más arcaicos y otros más modernos. La más célebre: Lucy, descubierta en 1974 en Etiopia; alrededor de 1,10 m de altura y 25 kg de peso, adaptada a la bipedestación, muerta hacia la edad de 25 años. A partir de 2005, un reexamen de su esqueleto ha mostrado que Lucy era de hecho un macho joven. Pie Pequeño, otro australopiteco que vivió en África del Sur en la misma época, es hasta hoy, el esqueleto de australopiteco más completo jamás encontrado.

En 2015, salieron a la luz en el Sur de Kenia herramientas de piedra, llamadas “herramientas talladas”, es decir fragmentadas intencionalmente para obtener piezas cortantes, de 3.300.000 millones de años de antigüedad, 700.000 años más antiguas que las conocidas hasta entonces.

Este descubrimiento muestra que la fabricación de herramientas ya existe con los austra-lopitecos, hecho sorprendente para un homínido en el que la capacidad craneal no sobrepasaba los 500 cm3, tres veces inferior al volumen cerebral de los humanos actuales.

3) Los antiguos Homo: una de las ramificaciones de la familia australopitecos luego dio a luz al primer Homo, una evolución que se desarrolló necesariamente en África del Este donde vivían los australopitecos.

Reconstrucción Homo Habilis

Homo habilis, que vivió hace 2.500.000 de años, fue por mucho tiempo considerado como el más antiguo Homo. Pero en marzo de 2015, el descubrimiento de un trozo de mandíbula fechado de 2.800.000 de años en la región de Afar (Etiopia) ha retrasado en más de 300.000 años el nacimiento del género Homo. Homo habilis no es entonces ni el primer humano ni el primero en fabricar herramientas (de donde proviene su nombre). Como en los australopitecos, el género de los primeros Homo es de una gran diversidad.

Una de las razones de esta diversificación se debe a su dispersión geográfica. Los Homo han salido en efecto de la cuna africana y alcanzaron Asia y después Europa al dif-renciarse. Los antiguos Homo compartieron todos algunos rasgos comunes, como su volumen craneal, comprendido entre 550 y 700 cm3, pero son sus caninos reducidos y los incisivos desarrollados lo que sugiere una alimentación omnívora. Ninguno es de talla pequeña, como se cree frecuentemente. El adolescente de Turkana, un Homo ergaster que vivió hace 1.800.000 de años medía ya 1,62 m de altura cuando murió a los 12 años. Probablemente habría alcanzado el 1,90 m en la edad adulta.

Los antiguos Homo fabricaron herramientas de piedra según la técnica de Oldaway, que consiste en quebrar la piedra para obtener un ángulo cortante. Un salto técnico se produce entonces, hace 1.500.000 de años, con la aparición del bifaz de forma ovalada y tallada sobre estas dos caras; es una herramienta sofisticada en la cual la fabricación presupone capacidades de planificación (para procurarse los guijarros apropiados) y una representación precisa y estandarizada de la forma a obtener. La invención del fuego es otro gran descubrimiento que se acredita a los antiguos Homo. Tenemos la certeza que el fuego fue domesticado hace 800.000 años en el Oriente Próximo. Este dominio requiere -de nuevo- capacidades cognitivas muy desarrolladas.

En 2.000.000 de años los antiguos Homo evolucionaron mucho. Su capacidad craneana aumenta, pasando a más de 1.000 cm3. En el Paleolítico superior (hacia -300.000 años), disponen de herramientas más y más sofisticadas que obtienen por elaboración (como el bifaz) o cortando listones (técnica “levalois”); fabrican lanzas fechadas de hace 500.000 años.

4) Aparece el Homo sapiens: Hoy se estima que Homo Sapiens se remonta a -300.000 años. Además, aparece en una región donde no se esperaba: el desierto marroquí. Los primeros Homo sapiens tenían un volumen cerebral de 1.350 cm3 (tres veces más que los primeros Homo). Está presente en varios continentes. Coexiste con otras especies cercanas: hombre de Neandertal, hombre de Desinova y hombre de Flores. ¿Cuáles fueron las relaciones entre estas diferentes especies?

La “teoría del reemplazo” que tuvo su época de gloria en los años 1990 suponía que Sapiens, al llegar a Europa, había eliminado a Neandertal. Pero a partir del inicio de los años 2000, análisis genéticos y de índices arqueológicos sugieren que también tuvo lugar el mestizaje. Dicho de otro modo, Neandertal no desapareció del todo. Ciertos Neandertales sobrevivieron al cruzarse con Sapiens, como lo confirman cada vez más los estudios genéticos.

De la hominización a la humanización

En retrospectiva, una cosa está clara: la evolución de la línea humana se llevó a cabo como para la mayoría de las especies según un escenario ramificado y no un esquema lineal. Lo que más sorprende en esta evolución, es la trayectoria muy diferente de la línea humana comparada a la de nuestros primos los grandes simios (chimpancés, gorilas u orangutanes).

El proceso de hominización (con la bipedestación y la evolución del volumen craneal) fue acompañado de una “humanización” (aparición del lenguaje, herramientas sofisticadas, sepulturas, arte). Comprender este proceso de humanización, es decir el surgimiento del espíritu humano, es el objeto de nuevos escenarios y modelos. Las culturas animales, las actividades simbólicas que se remontan en el tiempo, llevan a repensar la dinámica de la evolución. Del mismo modo los mecanismos que trabajan en esta evolución (selección natural, selección social, selección cultural) están ahora siendo rediseñados totalmente. Ciento cincuenta años después del nacimiento de la prehistoria, es sin lugar a dudas uno de los principales desafíos en la comprensión de nuestros orígenes.

Los dos nacimientos del Sapiens

La evolución del Sapiens plantea un enigma para los prehistoriadores: el del cambio entre su evolución anatómica y su evolución cultural. De 300.000 a 100.000 años, los primeros Sapiens son “anatómicamente modernos” (el volumen craneal y la morfología general son muy cercanos a nosotros), pero habrá que esperar 100.000 años para que aparezcan los primeros signos de actividades simbólicas con sepulturas, y 40.000 años para que aflore el arte de las cavernas en muchos lugares del planeta, que durante mucho tiempo se ha considerado como el signo del surgimiento del pensamiento simbólico. ¿Por qué este cambio entre la evolución anatómica y la evolución cultural?

Hasta el umbral de los años 2000, los prehistoriadores suponían que se había producido una revolución cognitiva hace 40.000 años (explicado para unos por las invenciones culturales y para otros por una mutación genética). Esta habría hecho dar en los Sapiens un paso decisivo: la invención contemporánea del lenguaje, de las culturas simbólicas, del arte, de las religiones… aquí de nuevo, los recientes descubrimientos han cambiado el juego.

Al inicio de los años 2000, muchos descubrimientos atestiguan actividades simbólicas muy anteriores al salto del Paleolítico superior (-40.000). En la gruta de Blombos (África del Sur) han sido descubiertos conchas perforadas y restos de ocre rojo. Otras conchas perforadas (que servían de aretes) han sido vistas en otros lugares en África. Además, los indicadores prueban que Neandertal también era artista, y practicaba sin duda rituales en el fondo de las cavernas como lo atestigua el descubrimiento excepcional de la gruta de Bruniquel.

Reconstrucción Homo Erectus

Los herederos de Homo erectus (( De reconstruction by W. Schnaubelt & N. Kieser (Atelier WILD LIFE ART), 2006 Photographed by User: Lillyundfreya, 2007 – Photographed at Westfälisches Museum für Archäologie, Herne, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1843466))
Hace 60.000 años, cuatro especies de humanos poblaron la Tierra: Sapiens, Ne-andertal, hombre de Flores y hombre de Desinova. Entre ellos, solamente Sapiens ha sobrevivido.

Estamos en el 6 de abril de -64615. Algunas decenas de miles de hombres pueblan el planeta, más precisamente África y Eurasia. ¿Quiénes son? Homo sapiens, Neandertales, hombres de Denisova y hombres de Flores. Cuatro humanidades coexisten, al menos, pues nuevos descubrimientos siguen siendo posibles. En efecto, si Neandertal es conocido desde hace más de ciento cincuenta años, Flores y Denisova lo fueron hasta el inicio de este siglo, respectivamente en 2003 y 2010. De estas humanidades múltiples, nosotros –Homo sapiens- somos los únicos sobrevivientes. ¿Por qué tuvimos éxito donde los otros fallaron? ¿Podría tratarse de una combinación entre el desarrollo de un lenguaje perfeccionado, de un pensamiento simbólico pujante y de un espíritu de cooperación más allá del círculo más cercano?

Neandertal: al oeste, de nuevo

Parece que Neandertal apareció hace alrededor de 350.000 años, en el Paleolítico antiguo, sin duda de una evolución de Homo heidelbergensis en Europa. Tipo humano tradicionalmente asociado al Paleolítico medio (periodo de unos 300.000 a 35.000 años), vivió en Europa pero dejó este continente por otros territorios; se descubren Neandertales en el Oriente Próximo de hace 120.000 años. Se codearon con los primeros Homo sapiens, conocidos en esta región de hace 100.000 años. Neandertal también aprovechó las épocas templadas para alejarse de su lugar de origen.

La anatomía de los Neandertales y la severidad del clima requerían de un aporte de energía importante, estimado entre 4.000 y 6.000 kilocalorías por día. Los análisis químicos han mostrado que fueron grandes consumidores de proteínas animales con un régimen cercano al del lobo. Sus recursos alimenticios animales eran variados: en época fría, renos, bisontes, caballos y en épocas templadas jabalíes y ciervos. Los tres grandes mamíferos eran igualmente cazados: en Alemania, lanzas que datan de hace 300.000 años han sido sacadas a la luz en Schoningen y un viejo pico de 125.000 años fue descubierto en Lehringen, fijado en el tórax de un elefante. Las lanzas de madera tenían una punta endurecida al fuego o estaban forradas con una punta de pedernal.

Neandertal, coleccionista de fósiles

Los pocos vestigios de expresiones simbólicas relacionadas con el Neandertal son, en Europa, incisiones en objetos de piedra o huesos y algunos adornos. En una de las grutas de Gorham, en Gibraltar, han sido descubiertas en 2012, sobre el suelo, algunos surcos grabados de hace 39.000 años. Hoy en día, no podemos descartar la existencia de expresiones simbólicas hoy desaparecidas, como los tatuajes, pinturas corporales, dibujos sobre arena o sobre superficies perecederas (corteza, piel, etc.), máscaras o adornos.

Un extraordinario descubrimiento fue realizado en 2016 en una de las grutas de Bruniquel (Tarn-et-Garonne) donde, hace 176.000 años, los Neandertales manipularon más de dos toneladas de estalagmitas para crear estructuras de forma circular. Sus intenciones nos son evidentemente desconocidas, pero se estima que estas no son de carácter estrictamente utilitario. Además, están localizadas muy lejos de la entrada actual de la gruta (a más de 300 metros), lo que demuestra que los Neandertales manejaban las técnicas de iluminación necesarias para trabajar bajo tierra.

Una extraordinaria floración artística

Todas estas formas de expresión son modestas en comparación de la extraordinaria floración artística del Homo sapiens (arte mural y mobiliario). Este descubrimiento debe ser tomado en consideración durante las discusiones sobre las capacidades de abstracción de los Neandertales, mientras se esfuerza en mantenerse en un equilibrio entre sobrevaloración y degeneración de sus capacidades. Una veintena de sepulturas neandertales han sido identificadas hasta hoy, de las cuales un tercio se encuentran en el Sur Oeste de Francia.

Las prácticas funerarias secundarias son asociadas a sepulturas: inhumación de los cuerpos en varias ocasiones, extracción del cráneo luego de la desaparición de la carne; de manera similar, se encuentran a veces cráneos aislados en los sitios, lo que sugiere una forma de culto.

Las sepulturas neandertales son principalmente fechadas entre 60.000 y 40.000 años, en la última fase del Paleolítico medio europeo. Las prácticas sepulcrales son sin embargo conocidas desde antes, hace 120.000 años en Oriente Próximo en Tabun (monte Carmel, notamos que Homo sapiens enterraba también a sus muertos hacia 110.000 años en la gruta cercana de Skhul).

Hacia un mundo nuevo en Europa

Hasta hace cerca de 37.000 años, Neandertal es el único humano en Europa. Luego, en algunos miles de años, desaparece, al mismo tiempo que Homo sapiens hace su entrada.

En Europa, el fósil más antiguo sapiens, fechado entre 42.000 y 37.000 años, es descubierto en Oase, Rumania. Los Homo sapiens llegan a una Europa que se encuentra en pleno cambio, periodo marcado por la fabricación de herramientas llamadas de “transición”.

A nivel europeo hubo coexistencia entre Neandertal y sapiens, durante diferentes periodos de tiempo según la región; pero coexistencia no significa obligatoriamente cohabitación. Por razones que desconocemos (¿mejor cohesión social? ¿mejor tecnología? ¿mejor demografía?) los Homo sapiens han ganado esta competición.

Otras hipótesis, que pueden ser acumulativas, también se han presentado: epidemias, conflictos, etc. De todos modos, los Neandertales dejan lugar definitivamente al Homo sapiens después de 30.000 años antes de nuestra era.

Denisova, el desconocido de Siberia

El Altai es una región montañosa situada al sur de Siberia. En su parte rusa se encuentra la gruta Denisova, excavada a partir de 1970. Esta cavidad había sido ocupada durante más de 250.000 años y muchos restos humanos fueron descubiertos en diferentes rincones arqueológicos.

Se saben muy pocas cosas sobre la apariencia física y sobre la cultura de los denisovanos. Pero han dejado huellas de su pasaje en el patrimonio genético de ciertos humanos actuales. Los estudios han mostrado en efecto que de 4% a 6% del genoma de los papúes (Nueva Guinea) provienen de Denisova, por cruce con los Homo sapiens. Asimismo, un gen de adaptación a la altitud presente en los tibetanos actuales sería una herencia de Denisova.

El misterio del hombre de Flores en Indonesia

Gruta de Liang Bua, isla de Flores, Indonesia oriental, en septiembre de 2003, los arqueólogos australianos e indonesios hicieron un sorprendente descubrimiento: los restos de nueve seres humanos de estatura muy pequeña. ¿Quiénes son? Su estatura es de aproximadamente 1 metro, es decir bastante inferior a los más pequeños humanos actuales y su peso se estima en 25 kilogramos. Su capacidad craneal de menos de 400 cm3 es igualmente muy débil, dentro del rango de los chimpancés e inferior a la de los Australopitecos.

Homo floresiense, es quizá una especie nueva, diferente de Homo sapiens. Según sus características morfológicas, se trataría de un descendiente de Homo habilis que alcanzó el enanismo insular debido a su aislamiento. La isla nunca había estado vinculada al continente, lo que significa una llegada a Flores a través de muchas brazadas en el mar. Y una llegada muy precoz, como lo muestra la presencia de herramientas en piedra fechadas de menos de 800.000 años.

Los orígenes de Homo Sapiens en África

A partir de 2017, se sabe que Homo sapiens estuvo presente en África mucho más temprano de lo que se imaginaba, y en una región inesperada: Marruecos. La arqueología y la genética permiten reconstituir el viaje que más tarde lo llevó a otros continentes.

Es en África donde se encuentran, entre 300.000 y 200.000 años, fósiles que pueden ser, por primera vez, atribuidos a la especie Homo sapiens. En la misma época, durante la Edad de Piedra Media africana, una nueva técnica de tallar la piedra aparece y uno se puede preguntar si no existe una relación directa entre la aparición de este tipo humano nuevo y la difusión de técnicas nuevas. Es en el noroeste de África, en Jebel Irhoud (Marruecos), que las huellas más antiguas de Homo sapiens han salido a la luz.

Los hombres de Jebel Irhoud han sido identificados como Homo sapiens, porque comparten con los humanos actuales rasgos anatómicos tales como la morfología de la cara, corta, plana y erguida. Su dentadura y su mandíbula presentan también características que lo califican como “moderno”. Sin embargo, debido a otros aspectos, los hombres de Jebel Irhoud son todavía primitivos. Es notorio el caso de su encéfalo en el cual el tamaño, si bien cercano a los promedios actuales, no había adquirido aún la forma globular característica del hombre actual.

A lo largo de la Edad de Piedra Media, se observa evolucionar en África las formas cada vez más cercanas a los hombres actuales. En términos de comportamiento, la fabricación de herramientas de piedra está cada vez más diversificada.

100.000 años antes aparecen por primera vez objetos en los que la significación simbólica no da lugar a dudas. Es el caso de las conchas de gasterópodos marinos que han sido perforadas para ser suspendidas o adjuntadas. Es especialmente sorprendente constatar la similitud de estos objetos traídos a la luz en abundancia en regiones separadas por enormes distancias. Estas conchas perforadas aparecen en la misma época en África del Norte, en África del Sur y en el Oriente Próximo, lo que sugiere una difusión a lo largo de toda África y más allá.

El remplazo de las poblaciones arcaicas en Eurasia

Dos importantes series de fósiles humanos considerados como “hombres modernos antiguos” han salido a la luz en Israel, en asociación con herramientas de piedra del Paleolítico medio. La primera, en el sitio de Mugahret-es-Skhul, cerca de Haifa, data entre 130.000 y 100.000 años. La segunda proviene de Jebel Qafzeh, en Galilea, y se remonta entre 110.000 y 90.000 años.

En los dos depósitos, se encuentran las más antiguas inhumaciones intencionadas bien fechadas. En Qafzeh, una mujer joven fue enterrada con un infante a sus pies; en otra fosa, se depositó una cornamenta de venado sobre el cuerpo de un infante. En los depósitos de estas grutas han sido también descubiertas conchas perforadas, principalmente en Skhul.

Un maxilar fragmentado descubierto en Mislaya, en Israel, de hace 180.000 años de antigüedad, podría representar otro marcador de la presencia antigua de nuestra especie a las puertas de África. En fin, ciertas herramientas de piedra del Paleolítico medio de la península arábiga recuerdan aquellas contemporáneas del noreste de África, del otro lado del Mar Rojo, e indican también las frecuentes conexiones entre África y Oriente Próximo.

La salida de África de Homo sapiens no es entonces un fenómeno puntual en el cual es fácil proporcionar una fecha. Es además una sucesión de expansiones en Eurasia.

El reemplazo de poblaciones arcaicas locales no ha sido total. Las investigaciones en paleo genética han mostrado que una pequeña parte del genoma de los hombres actuales no africanos es de hecho heredada de los Neandertales y los Denisovianos. Sin embargo, más allá de algunas generaciones después de los primeros encuentros, los efectos de esta hibridación se desvanecieron rápidamente.

La expansión de Homo sapiens

A lo largo de los últimos 40.000 años, y debido a que todas las otras formas humanas han desaparecido, Homo sapiens completa la colonización de las tierras emergentes. Las técnicas que de aquí en adelante es capaz de desarrollar le permiten adaptarse a ambientes cada vez más extremos.

Desde antes del último máximo glaciar (hace 21.000 años), las poblaciones humanas han estado más al norte que ninguna otra antes que ellas. Fechado de hace 31.000 años, un sitio arqueológico sobre las orillas del río Yana, en Siberia oriental, testifica la presencia humana más allá del círculo polar ártico, hacia 71 grados de latitud norte. Algunos milenios más tarde, las tierras emergentes por la bajada de los niveles marinos entre Alaska y Asia también fueron pobladas.

Hace decenas de miles de años en Australia y en América la llegada de hombres ha tenido un impacto considerable en la fauna. A diferencia del África y Asia tropicales, estos dos continentes no habían conocido una larga coevolución de las poblaciones humanas y de la fauna salvaje. En América del Norte, 35 géneros de mamíferos, como los mamuts y los mastodontes desaparecen rápidamente. Pero los carnívoros, que competían con los hombres por la adquisición de presas de más pequeña talla, son también duramente golpeados.

De cierta manera, se puede considerar la expansión del hombre en los territorios vírgenes y la extinción de las últimas poblaciones de homínidos arcaicos como las primicias más antiguas del “Antropoceno”, este periodo durante el cual el hombre ha modificado profundamente el entorno del planeta.